Claves para comprender el clásico


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Aunque el Real Madrid golpeó primero cuando apenas habí­an pasado 28 segundos, el conjunto de Pep Guardiola mostró entereza y en ningún momento tiró la toalla, una actitud que le permitió salir vencedor del Santiago Bernabéu (1-3).

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Una vez más, el Clásico que vio el mundo entero fue un espectáculo en letras mayúsculas. Parecí­a llegar en mejor estado el Real Madrid pero, pese a golpear primero con un rapidí­simo gol de Benzema, los de Pep acabaron dándole la vuelta al marcador y demostraron por qué es el equipo que no ha perdido en las últimas seis visitas en el Santiago Bernabéu y por qué es el equipo que debe representar al continente europeo en el Mundial de Clubes.

Obviamente, el partido es un todo y lo conformaron los 90 minutos. Sin embargo, varias fueron las claves para que el luminoso marcara al término del encuentro un llamativo y sorprendente 1-3, siendo desolador para todos los aficionados que se habí­an desplazado a Chamartí­n.

LA PRESIí“N DEL REAL MADRID

Mourinho salió con un doble pivote defensivo (Lass y Xabi Alonso) y con Cristiano, í–zil, Di Marí­a y Benzema como jugadores más adelantados, renunciando a su estilo de juego habitual y buscando jugarle de tú a tú al Barcelona. Lo lograron durante un buen rato y fruto de la adopción de esta táctica llegó el gol del ariete francés a los 28 segundos. Quizás llegó tan rápido que la euforia se apoderó de jugadores y aficionados, obviando que los azulgrana juegan siempre con mucha calma, sin miedo alguno y pensando siempre en encontrar un hueco por el que pasar el balón y disparar. El planteamiento de Mourinho fue valiente, pero quizás también algo arriesgado, ya que tras el despiste inicial, fue el Barcelona el que dominó el conjunto del partido e incluso el que sacaba el balón jugando y sin excesivos apuros. No replegó filas el técnico portugués y ello le pasó factura en el segundo tiempo.

LA POSESIí“N AZULGRANA

Apenas habí­an pasado 10 minutos y pese a tener el resultado en contra, Xavi, Iniesta y el resto mantení­an más de un 60% de posesión del balón. No se descompuso el cuadro catalán al verse por debajo en el marcador nada más comenzar el partido. Ni siquiera la asfixiante presión de los blancos a todo el campo se tradujo en una renuncia de los de Guardiola a su fiel estilo del toque en el centro del campo y de la búsqueda de espacios mediante la trabajada e insistente elaboración de largas jugadas. Tardarí­an los azulgrana 28 minutos en igualar el tanto de Benzema por mediación de Alexis tras un espectacular slalom de Messi en el centro del campo. Y tras el empate, el Barcelona no se conformó con firmar las tablas y se hizo nuevamente dueño del balón, que no soltarí­a hasta el final del partido.

FACTOR ALEXIS

Nada más bajar del autobús, la desolada cara de Villa era todo un poema que parecí­a anunciar que no serí­a el asturiano titular. Dicho y hecho, pues Guardiola apostó por Alexis, el jugador recién salido de una lesión pero que vení­a en un gran estado de forma tras haber anotado ya frente al Rayo y frente al Levante. Y la directiva acertó al escogerle, ya que actuó de revulsivo. Su constante intento por desbordar y por firmar una gran actuación ofensiva se completó con el gol del empate. Tras recibir una asistencia de Messi, el chileno recibió al borde del área. Dio unos pasitos y disparó raso, fuerte y cruzado. Se estiró Casillas, pero no llegó. Daba el empate el ?9? azulgrana, que gracias a sus embestidas anuló por completo la faceta ofensiva de Marcelo, que debí­a replegarse una y otra vez para intentar neutralizar el despliegue ofensivo del azulgrana.

EL GOL DE XAVI

Con el 1-1 en el marcador, la suerte del campeón se alió con el Barcelona. En un intento de penetración en el área rival al primer toque entre Iniesta y Alexis, despejó la zaga madridista como pudo. El rechace quedaba muerto a unos pocos metros de la media luna del área blanca, pero, sin dejar botar el esférico, Xavi empalmó una bolea centrada. El remate no parecí­a excesivamente peligroso para Casillas, que ya habí­a empezado a desplazarse para atajar el balón. Marcelo se interpuso y varió la trayectoria del balón, que acabó entrando a regañadientes. Era el minuto 52 y supuso un duro golpe para el conjunto de Mourinho, que intentó reaccionar pero sin suerte alguna. Probablemente se trate de un gol con suerte, pero sin duda fue un punto de inflexión del partido.

EL DESACIERTO DE CRISTIANO RONALDO

Excepto en la final de la Copa del Rey, Cristiano Ronaldo no ha sido lo decisivo y determinante en ninguno de los Clásicos como lo ha sido para el Real Madrid en el resto de partidos de cada una de las competiciones. Tampoco lo fue ayer, que estuvo muy falto de punterí­a y algo egoí­sta en algunos momentos del partido. Su obsesión por marcar perjudicó al equipo, que en el minuto 24 podí­a haber puesto el 2-0 en el luminoso de haber asistido a un compañero que estaba completamente solo para batir a Valdés. Sin embargó, buscó la escuadra para que el Santiago Bernabéu le alabara un poco más y falló. Tampoco acertó un remate de cabeza en el minuto 64 cuando estaba completamente solo para empatar el partido. En esa ocasión también habí­a dos compañeros mejor situados. Quiso ser el héroe del partido y no hizo más que fallar. Incluso algún aficionado merengue le recriminó con algunos silbidos.

ANíLISIS
Reflexiones


Después de un atracón de emociones futbolí­sticas y de pasiones entre los dos mejores equipos del planeta y sus aficiones y simpatizantes, la digestión deja estas reflexiones:

1ª- Mou señaló a Alonso: Y tiene razón. Alonso es un jugador apasionante, de los que realizan un recital tras otro, pero se equivocó en el minuto 25 con una entrada a destiempo por la que fue sancionado con amarilla. Y claro, cuatro minutos después no pudo frenar a Messi en el medio campo, temiendo ser expulsado. Amagó al argentino, pero le dejó el pasillo y Alexis logró el 1-1 en un momento crucial del encuentro. El portugués acertó en la apreciación post-partido, pero Xabi ha ‘salvado’ mil veces al equipo y el comentario me parece más de vestuario que de sala de prensa.

2ª- Iniesta, el genio silencioso: ¡Y que no esté entre el trí­o de elegidos para el Balón de Oro! Su segunda parte es una lección de fútbol, técnica, estrategia y de cómo hacerlo todo bien y que ‘solo’ se note en el marcador. Un genio silencioso. Se puso en marcha y cuando el Madrid se percató, habí­a perdido. Por cierto, muy mal los gritos de: ‘…muérete’.

3ª- Cristiano no estuvo: Y para no desmadrar una mala noche, nada cambia respecto al grandí­simo jugador que es. Pero tuvo en sus botas el 2-0, en su cabeza el empate y, al final, fue pitado. De cada diez partidos, saca nueve, pero le tocó el sábado. Mala suerte. ¿Acaso alguien duda de su clase?

4ª- Pep acertó con Alexis: Supongo que ahora, en estos dí­as en Japón, a Guardiola le tocará hacer terapia con Villa, pero Alexis estuvo sobresaliente. Un verdadero estilete: marcó e incordió a toda la defensa blanca. Ni Pepe pudo con él. No se notó que era su ‘semi-estreno’ en el Bernabéu.

5ª- Mou fue valiente sin el ‘trivotazo’: Por el 1-3 ahora no vale decir lo contrario a lo que opinamos todos cuando dio la alineación. Era un planteamiento valiente antes del partido, por lo que, después de los 90 minutos, debe seguir siéndolo. Los resultadistas, para la barra del bar.

6ª- Pep jugó a lo de siempre: Especulando toda la semana sobre la defensa de tres y sobre cómo montarí­a el once para contrarrestar el gran momento del Real Madrid, y ni ataque de entrenador, ni mandangas. Jugó a lo de siempre (cambiando dos o tres veces de esquema durante los 90 minutos) y ganó. Así­ de fácil…o de difí­cil, porque este Madrid está mucho mejor que el año pasado. De eso no tengo duda.

7ª- El nuevo Mou: Se empeñó en ser un buen anfitrión y lo logró. Quiso saludar a Pep antes del partido y, pese al ‘plantón’ de casi dos minutos, el portugués lo buscó en la bocana del túnel de vestuarios y le dio la mano como corresponde. Y a Tito, al final. Ya derrotado, fue al banquillo y le deseó una pronta recuperación. ¡Enhorabuena, Mou! Eso es señorí­o.

8ª- Valdés mantuvo el tipo: Ví­ctor Valdés demostró su madurez. Después de dejar a su equipo 1-0 en el primer minuto por uno de los errores más flagrantes de la historia de los clásicos, se recompuso, siguió sacando el balón jugado y le puso lo que hay que poner al error cometido. Guardiola lo felicitó, y no es para menos. Hubo otras dos o tres veces en las que, por muy poquito, no la volvió a liar.

9ª- Coentrao, definitivo: Fue una de las sorpresas de la alineación de Mou e hizo una primera parte aceptable, pero se dejó ‘robar la cartera’ por Cesc en la jugada del 1-3. Fábregas fue capaz de rematar de cabeza un balón llegando por velocidad desde atrás, estando el portugués con la posición casi tomada. Mal, muy mal aquí­; y el partido sentenciado.

10ª- El árbitro: No se habló de él, buena señal. Fernández Borbalán lo hizo bien. Fue un encuentro más fácil que los últimos clásicos. Los jugadores colaboraron, aunque debió sacar alguna amarilla más… Y no sólo la segunda de Messi, discutidí­sima acción.