Clasificar la seguridad nuclear


El presidente francés Nicolas Sarkozy sugirió el lunes a la Agencia Internacional de Energí­a Atómica (AIEA) que los reactores nucleares que están en venta en todo el mundo sean clasificados en función de su seguridad.


«Deseo que un organismo independiente bajo la éjida de la AIEA establezca sobre bases cientí­ficas y técnicas incontestables parámetros de análisis internacionales y pido, señor director, que ustedes clasifiquen los reactores propuestos en el mercado según un criterio de seguridad», dijo Sarkozy en su discurso inaugural de una conferencia sobre la energí­a nuclear civil.

Sarkozy se dirigí­a así­ al japonés Yuyiya Amano, flamante director general de la AIEA, agencia de la ONU encargada de asuntos nucleares, y a ministros, empresarios y expertos de los 65 paí­ses que asisten a la conferencia en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

«Hoy, el mercado sólo clasifica según el criterio del precio», afirmó el jefe de Estado francés, antes de pedir a la AIEA que «asuma la responsabilidad de decir «he aquí­ los diferentes reactores que están a la venta y su clasificación en función de la seguridad».

Para el mandatario francés «la seguridad nuclear no es un asunto nacional, es una preocupación colectiva (…) y es necesario confiar su supervisión a una autoridad de seguridad independiente».

«Frente a riesgos reales, es necesario aplicar normas estrictas», sostuvo Sarkozy.

La propuesta del presidente galo se produce después de que un consorcio francés liderado por Areva, perdiera un megacontrato en los Emiratos írabes Unidos por 20.000 millones de dólares para la construcción de cuatro centrales nucleares que fue otorgado a competidores surcoreanos, dirigidos por la empresa estatal Kepco.

Según los expertos, las autoridades emiratí­es privilegiaron el precio de la oferta surcoreana, bastante interior a la francesa, al de la tecnologí­a EPR (reactor de tercera generación) que propone Francia.

A la conferencia asisten responsables de paí­ses interesados en desarrollar el promisorio mercado de la energí­a nuclear civil, entre éstos Argentina, Brasil, Chile, además de Estados Unidos, China y Rusia. En cambio, están ausentes Irán y Corea del Norte, acusados de «violar sus obligaciones internacionales».