Claro que hay hambruna en Guatemala


Ayer Celso Cerezo, ministro de Salud, dijo que según los parámetros de la Organización Mundial de la Salud en Guatemala no hay hambruna por la cantidad de casos que se presentan. Sin embargo, no sólo el diccionario de la Real Academia simplemente define hambruna como la escasez generalizada de alimentos, sino que la misma Organización Panamericana de la Salud en un documento sobre el Impacto de los Desastres en la Salud Pública, al referirse a los problemas generados por el hombre, dice literalmente: «Hambruna: la forma más extrema de inseguridad alimentaria y, a menudo, el resultado de deterioro agudo en el acceso a los alimentos. La desnutrición y la mortalidad crecientes son las consecuencias usuales de la inanición masiva durante las hambrunas.»

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En todo caso, apachar el problema del hambre en Guatemala carece de sentido porque es una situación que afecta a gran parte de la población que padece esa forma más extrema de inseguridad alimentaria. La vergí¼enza que debemos sentir por lo que ocurre en el paí­s no se puede ocultar con falacias como la del doctor Cerezo que pretende encasillar en una cuestión estadí­stica el problema social de la forma extrema de inseguridad alimentaria que se vive en el paí­s y que, de acuerdo con la definición de la misma OPS, encaja perfectamente con lo que ellos entienden por hambruna.

Sólo faltó que el doctor Cerezo nos dijera que no puede haber hambruna en el paí­s que ayer mismo puso un nuevo récord Guinness al reunir en un mismo evento 1,158 platillos de alta cocina elaborados por 256 chefs, lo que permitió que Guatemala desbancara a Turquí­a que «apenas» si habí­a logrado reunir 1,028 comidas diferentes.

Y es que esas dos situaciones, el récord Guinness y la hambruna, definen perfectamente los contrastes que presenta esta nuestra Guatemala donde conviven la extrema pobreza con la mayor opulencia. Inclusive prestigiosas publicaciones como The Economist señalan el contrasentido absurdo de los contrastes de nuestra Guatemala, donde uno puede gozar de las delicias de la más alta cocina y de la mejor gastronomí­a, mientras niños mueren de hambre como efecto de la falta de lluvias.

Un gobierno que realmente tuviera inteligencia, aprovecharí­a la sensibilidad que despierta la condición de hambruna que hay en el paí­s para motivar a la sociedad a desempeñar un papel distinto en cuanto al enfoque y atención de los problemas sociales. Lejos de hacer visible a la Guatemala invisible, el doctor Cerezo quiere esconder en parámetros estadí­sticos de la Organización Panamericana de la Salud esa situación dramática que vivimos. Valiente visión socialdemócrata de la gestión pública, restando importancia a los problemas sociales más dramáticos que se presentan, lo cual confirma plenamente que la etiqueta ideológica que se puso este gobierno no pasa de eso, puesto que sus funcionarios no tienen la menor idea de lo que significa un gobierno producto de la verdadera socialdemocracia.

Siquiera para mentir debieran de realizar pequeñas investigaciones para no quedar en evidencia como ocurre al contrastar la definición que quiso dar Celso Cerezo con la que en un documento oficial de la OPS nos da de manera tan puntual. Aquí­ hay inanición masiva causada por la sequí­a y eso es algo que debe no solo preocuparnos sino llenarnos de vergí¼enza porque siendo un paí­s rico, no debiéramos dejar que nuestra gente muera, literalmente, de hambre.