Ciudadano, ¿cuál es el compromiso?


Editorial_LH

Cerramos una campaña electoral más en la que se vio reflejada la poca propuesta de parte de los partidos y candidatos. Propuesta que, dicho sea de paso, en el pasado no ha sido más que la “venta de ilusiones” que al final nos mantiene en esa montaña rusa emocional de la ilusión a la desesperanza con la que nos hemos mantenido en la “era democrática”.

 


Pero ayer, al terminarse el perí­odo de campaña, es oficialmente el momento del ciudadano para que pueda, de la manera que considere más pertinente, hacer su evaluación personal y asumir el compromiso al que lo lleve su conciencia para con el paí­s, con su familia y consigo mismo.

Los chapines hemos sido una sociedad que siempre nos quejamos, pero también una que “goza” de una capacidad de acomodo impresionante.  Y hemos entrecomillado el “goza” porque paradójicamente ese gozar de acomodo es el que nos lleva a la vez a la gran tragedia nacional que nos impide escandalizarnos ante la corrupción, sufrir ante el dolor de la violencia o indignarnos ante las condiciones de injusticia humana en la que vive la mayorí­a de nuestra población, viendo todos nuestros males con un “vamos pasándola”.

Hoy, como pocas veces sucede, es una de esas oportunidades de dialogar, analizar y tomar decisiones sobre los pros y contras que se plantean para el futuro del paí­s y, a la vez, de individualmente asumir el compromiso de lo que como sociedad quisiéramos empezar a construir para el futuro.  Por supuesto que no estamos planteando que una de las opciones tenga la receta para poder “sacar adelante” de la situación en la que se encuentra el paí­s, pero sí­ estamos como ciudadanos en un punto en el que podemos asumir el control de ese “poder popular” que da el voto.  Es imperativo que el ciudadano guatemalteco entienda que ese poder no se limita a emitir el voto, sino a exigir sobre ese “endoso” que ha sido un cheque en blanco a los polí­ticos y que debe ser la aceptación de una responsabilidad, de un compromiso.

Con la convocatoria a elecciones, se facilitó a todos los partidos y candidatos el poner sobre la mesa las propuestas con las que consideraron que era necesario convencerlo a usted de que merecen dirigir las decisiones administrativas del Estado durante los próximos cuatro años.  Con el cierre proselitista de ayer, se abre el perí­odo del análisis y la conciencia para llegar al compromiso: ¿Estamos vigilantes ante el futuro o, simplemente, volvemos a regalarle un cheque en blanco a los polí­ticos?  Basta ya de exigir compromiso a los demás; es momento de asumir el propio.

Minutero:
Es momento de la conciencia,
urge un compromiso;
luchemos con insistencia,
y dejando atrás lo sumiso