Los conflictos de Medio Oriente serán más que nunca este año el plato fuerte de la Asamblea General de la ONU: Irak, Afganistán, el conflicto israelo-palestino y la controversia nuclear con Irán ocuparán buena parte de la cita anual de la diplomacia mundial en Nueva York.
Medio Oriente es objeto de varias reuniones previstas al margen de la Asamblea general, cuyo debate general comienza el martes próximo.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, participa desde el sábado en una reunión de los miembros del Contrato internacional de objetivos para Irak (ICI), en presencia del primer ministro iraquí Nuri Al-Maliki y del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Altos responsables de más de 50 países y organizaciones adoptaron en mayo en Charm al-Cheik (Egipto) esa iniciativa quinquenal, lanzada en julio de 2006 por Bagdad y la ONU con el respaldo del Banco Mundial, para reforzar la seguridad y facilitar la recuperación de la economía en Irak.
El domingo, en la sede de la ONU en Nueva York tendrá lugar la reunión del Cuarteto (Estados Unidos, Unión Europea, ONU y Rusia), que estableció en 2003 una «hoja de ruta» que prevé la creación por etapas de un Estado palestino independiente que coexista con Israel. El ex primer ministro británico Tony Blair es actualmente el emisario del Cuarteto para Medio Oriente.
Rice participará tras un viaje a Jerusalén y Ramallah destinado a «continuar con el diálogo» sobre un Estado palestino, y antes de una conferencia internacional sobre la paz en Medio oriente que Estados Unidos quiere organizar en Washington en noviembre próximo.
Ella espera basarse «en algunos de los avances logrados por las dos partes durante sus recientes discusiones», según el Departamento de Estado, en referencia a los recientes encuentros del primer ministro israelí Ehud Olmert con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
Además de Irak e Israel y los palestinos, Afganistán también estará en el menú de las conversaciones, especialmente el domingo. En plena tregua del Ramadán, los talibanes prometieron lanzar una nueva campaña de terror contra el gobierno y las fuerzas internacionales, en su mayoría norteamericanas.