Cisarro tiene en jaque a Chile


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Detenido 17  veces por robo, el menor enfrenta cargos por robos a mano armada y el gobierno chileno aún no puede reinsertarlo a la sociedad.» title=»FOTO LA HORA: ARCHIVO

Detenido 17  veces por robo, el menor enfrenta cargos por robos a mano armada y el gobierno chileno aún no puede reinsertarlo a la sociedad.» style=»float: left;» width=»250″ height=»261″ /></p>
<p>A sus 10 años ha sido detenido 17 veces por robos con arma en casas o hurto de tiendas. Le cuesta pronunciar las palabras, fuma, bebe cerveza y maneja automóviles. El «Cisarro» es un experimentado delincuente que tiene en jaque a la Policí­a y cuya historia remece a la sociedad chilena.</p>
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Cristóbal, su verdadero nombre, permanecí­a ayer sedado en un hospital de Santiago, adonde fue llevado el domingo tras ser recapturado luego de huir horas antes de un centro de menores, con complicidad de seis adolescentes que componen su banda y que le ayudaron a escapar a punta de pistola.

La Policí­a lo recapturó en las cercaní­as de su hogar en la comuna de Peñalolén, en el oriente de Santiago, donde se juntó con sus amigos para consumir pasta base de cocaí­na, fumar y beber cerveza.

Fue en el barrio donde nació su apelativo, dada su incapacidad para pronunciar correctamente la palabra cigarro. «Cisarro», decí­a, y así­ quedó.

Su nueva detención, por robo de auto, llevó a la prensa y a la sociedad chilena a centrar su atención en este menor, que arrastra una dramática historia de abandono familiar y cuyo caso develó la ineficiencia del sistema chileno de protección de niños y adolescentes vulnerables.

El padre de «Cisarro» es un guardia de seguridad con el cual no mantiene contacto, mientras que su madre registra antecedentes de maltrato y abuso sexual cuando era niña y ahora es adicta a las drogas.

Tiene 10 hermanos, cinco de los cuales tienen antecedentes penales por distintos robos. Los dos menores, de siete y cinco años, permanecen en una guarderí­a estatal por antecedentes de violencia intrafamiliar.

El año pasado, cuando también fue detenido por robo, las autoridades intentaron reinsertar a «Cisarro» a la sociedad, inscribiéndolo en un club de fútbol y en un colegio del que fue expulsado por golpear a una auxiliar.

Cristóbal -quien ha realizado robos a viviendas con intimidación y hurtos a tiendas- no corre riesgo de arresto pues para la ley chilena la responsabilidad penal empieza en los 14 años.

Durante este año, según cifras oficiales, 269 menores de 14 años han sido detenidos por la Policí­a, que debe dejarlos en libertad bajo la responsabilidad de sus padres.

«Es el medio donde éstos viven y mayores de edad quienes los involucran cada dí­a más en la realización de delitos», dijo el subprefecto de la Policí­a Cristian Muñoz.

Este caso llevó al gobierno a anunciar una reestructuración del Servicio Nacional de Menores (Sename), al tiempo que prometió «no abandonar» a Cristóbal.

«Si la familia falló, el Estado no va a fallar, no lo vamos a abandonar», prometió el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.

Para especialistas, «Cisarro» puede ser rehabilitado. «Definitivamente es posible», señaló el sicólogo Pablo Egenau.

«Este niño no es un psicópata desalmado sin remedio. Esto está lejos de la verdad, por eso es importante que hablemos de Cristóbal, el niño de 10 años que desde sus dificultades hoy pide ayuda», agregó.

El padre de «Cisarro» es un guardia de seguridad con el cual no mantiene contacto, mientras que su madre registra antecedentes de maltrato y abuso sexual cuando era niña y ahora es adicta a las drogas.