El 16 de febrero de 1959 ocupaba Fidel Castro el puesto de Primer Ministro y transformó en partido político el Movimiento 26 de julio, decía no ser comunista y que no pensaba en la socialización de la economía sino que aspiraba a materializar algunas reformas sociales dentro de una economía liberal. Ese año ocupando el cargo de Primer Ministro sorprendió a todos con la transición de un movimiento democrático a socialista. La economía sería estatizada y la Prensa, la Radio, la Televisión, los Sindicatos y todas las Instituciones serían reorganizadas y coordinadas.
El año de 1960 y 1961 se consolidó el poder del Partido Comunista en Cuba y su Secretario General Blas Roca trabajó activamente al lado del Primer Ministro. El Presidente Urrutia había dimitido en julio de 1959 y el doctor Oswaldo Dorticós ocupaba la Presidencia. En un discurso pronunciado el 1º. De diciembre de 1961 por primera vez en su historia política Fidel Castro anunció su filiación socialista y por tanto comunista, «lo digo con satisfacción y fe absolutas: soy marxista leninista y continuaré siéndolo toda la vida. Luego en otro discurso el 20 de diciembre de ese año declaró que simpatizaba con el marxismo leninismo de mucho tiempo atrás, pero por razones de orden táctico había ocultado sus verdaderas intenciones, obramos dijo «según el espíritu del marxismo leninismo teniendo en cuenta las condiciones objetivas. Naturalmente si cuando éramos sólo un puñado de hombres en Pico Turquino (Sierra Maestra) hubiéramos anunciado sin más ser marxistas leninistas nunca hubiéramos descendido de aquellos parajes».
Cuba no era un país empobrecido con una economía estancada en donde privara la miseria y el desempleo. Era un país pobre en comparación con los países desarrollados pero de acuerdo a la renta per cápita estaba en cuarto lugar en Latinoamérica, muy por encima de los países centroamericanos. En Cuba no existía un movimiento de masas entre trabajadores y campesinos. El movimiento 26 de julio no fue un victorioso Ejército de campesinos empobrecidos aunque sin negar que los había, pero eran una minoría, muchos guajiros de la Sierra formaron parte del movimiento 26 de julio y apoyaron a Castro, sin embargo el modelo de la Revolución Campesina de Mao y la Revolución de los Soviets de Lenin no es aplicable a Cuba porque ni la clase campesina ni la clase trabajadora fueron la base de la Revolución Cubana.
Por otra parte los comunistas cubanos no apoyaron a Fidel Castro hasta que la Revolución se hubo consolidado a finales de 1959, el asalto al Moncada en 1953 fue condenado por los comunistas cubanos «como una amenaza ajena a las masas revolucionarias» y también rechazaron la acción del Directorio Revolucionario del 13 de marzo del 57 para matar a Batista, los comunistas de la isla planificaban crear un «Frente de Liberación Nacional» cuando existieran las condiciones para la lucha y así cuando Castro convocó a la huelga general en 1958 se negaron a apoyarlo Blas Roca Secretario General del Partido Comunista de Cuba declaró que «la forma principal de la lucha fue el combate armado en el campo mientras que las huelgas, el boicot a las elecciones y otras acciones de la clase trabajadora y ciudadana continuaron representando un papel secundario.
La lucha armada había sido principiada por la pequeña burguesía. La clase trabajadora nunca llegó a representar una actividad decisiva». Los que pelearon contra Batista eran jóvenes intelectuales, estudiantes, miembros de la clase media de la ciudad y del campo igual que sucedió con el derrocamiento de Machado en 1933. Los estudiantes y profesionales jóvenes en Cuba constituían un «proletariado intelectual» que carecían de un trabajo regular por haber más profesionales que puestos de trabajo. Sin quitar el mérito a las acciones de guerra durante el año 1959 fueron los actos de sabotaje, voladura de puentes, corte de carreteras y líneas telefónicas, explosiones de bombas y el contra terror de Batista los que fueron decisivos para el éxito de la lucha.