La crisis económica en Estados Unidos y la expulsión de miles de guatemaltecos desde ese país promueven una caída vertiginosa en el envío de remesas.
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La situación de los migrantes en Estados Unidos no está bien. La mayoría en la comunidad guatemalteca se siente afectada y amenazada por el rumbo que está tomando la economía norteamericana.
En el contexto actual, el endurecimiento del crédito ha provocado una merma en la oferta de empleos a nivel general, lo cual complica la subsistencia diaria de los migrantes y así también reduce el envío de remesas hacia Guatemala.
De la misma forma como la economía estadounidense se inició en el período de crisis con una desaceleración económica, las remesas también experimentan en los últimos meses una fuerte contracción.
De tal cuenta que el envío de remesas se ha incrementado en este año un aproximado de 5%, que contrasta con los tiempos de bonanza del año pasado cuando el crecimiento se reportaba en 14 puntos porcentuales.
De acuerdo con el Banco de Guatemala, el ingreso de divisas al país por concepto de remesas familiares hasta octubre asciende a US$3.6 millardos.
EN GUATEMALA
«Como un país altamente dependiente de EE.UU., Guatemala se resiente por la baja en el envío de remesas, y como siempre son los indocumentados quienes se encuentran en la peor condición», indicó Juan José Colindres, de la Asociación de Migrantes de Guatemala (Asomigra).
Las políticas migratorias estadounidenses han tenido por consecuencia un aumento en las deportaciones de guatemaltecos indocumentados. Los reportes de la Dirección General de Migración revelan que hasta noviembre se ha expulsado a 25 mil 780 personas desde EE.UU.
La misma entidad informó que el año pasado se deportó a 23 guatemaltecos, por ende el número podría ser sustancialmente mayor al finalizar el 2008.
Las familias receptoras de remesas coinciden en que la situación les es desfavorable, en tanto que dejan de percibir ingresos cuando sus familiares en el extranjero pierden el empleo o cuando son deportados.
EN EL 2009
Las expectativas para el próximo año son desalentadoras dice Colindres, ya que considera que las deportaciones no cesarán y la situación económica estadounidense entrará en un período de recesión aguda.
«Lo peor es para las familias pobres que dependen grandemente de las remesas», indicó. «La situación se va a poner más difícil».
El ministro de Relaciones Exteriores, Haroldo Rodas, señaló anteriormente que existe interés por parte de los jefes de estado de Centroamérica para dialogar con las autoridades estadounidenses que tomarán posesión el próximo año.
La expectativa de una reforma migratoria en EE.UU. -para evitar las deportaciones masivas de latinos- no se aleja de los mandatarios centroamericanos, quienes por separado anunciaron reuniones constantes para discutir los efectos de la crisis económica y financiera internacional.