Israel cerró hoy por 48 horas Cisjordania ocupada por temor a brotes de violencia en reacción al nuevo impulso que el Estado hebreo está dando a las colonizaciones.
El estricto cerco fue decidido por el ministro de Defensa Ehud Barak «por motivos de seguridad», teniendo en cuenta un riesgo de atentados, según un portavoz militar.
La medida entró en vigencia a medianoche en la noche del jueves al viernes y podría prolongarse.
Las autoridades israelíes se inquietan sobre todo por el riesgo de incidentes en Jerusalén Este donde la policía desplegó refuerzos y prohibió el acceso a la Explanada de las Mezquitas a los hombres de menos de 50 años para la gran oración del viernes.
El viernes pasado, violentos incidentes se produjeron en la explanada luego de la decisión del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de inscribir dos santuarios de Cisjordania, la Cripta de los Patriarcas en Hebrón y la Tumba de Requel en Belén, en el patrimonio nacional de Israel.
El ejército israelí cerca sistemáticamente Cisjordania en ocasión de cada fiesta judía. Es la primera vez desde hace dos años que tal medida es adoptada cuando no esta prevista celebración alguna en Israel.
Desde la segunda Intifada en septiembre de 2000, Cisjordania está sometida cotidianamente a un cierre de facto. Sólo unas decenas de miles de palestinos son autorizados cada día a ir a Israel.
La tensión aumentó esta semana con la autorización dada por el ministro israelí del Interior para la construcción de 1.600 viviendas en un sector árabe de Jerusalén anexado por Israel.
Esta medida, anunciada en plena visita del vicepresidente estadounidense Joe Biden, fue considerada como un desaire por Washington, alejando las perspectivas – ya complicadas – de un reinicio del proceso de paz a través de negociaciones indirectas.
En varias ocasiones, la Autoridad Palestina ha exigido la anulación del controvertido proyecto, considerando que constituye una nueva provocación que despoja a la negociación de todo sentido .
«Los estadounidenses saben perfectamente que el presidente Abas les hizo saber oficialmente que es muy difícil para nosotros ir a la mesa de negociaciones, directas o indirectas, sin que el proyecto de construcción sea anulado» en Jerusalén Este, declaró el viernes a la AFP el principal negociador palestinos, Saeb Erakat.
Los palestinos están tanto más exasperados cuanto la autorización ya fue dada recientemente para otros proyectos de colonización: 600 viviendas en otro barrio de colonización en Jerusalén Este en la colonia de Beitar Ilit, en Cisjordania ocupada.
El gobierno israelí hizo saber claramente que no tenía la intención de detener esos proyectos, ni en Beitar Ilit, ya en construcción, ni en Jerusalén Este, considerando que el sector oriental de la Ciudad Santa es parte integrante de Israel, a pesar de la oposición de la comunidad internacional.
El gobierno Netanayhu se limitó a recordar que la expansión de Ramat Shlomo es un proyecto de hace tiempo, aprobado por los precedentes gobiernos.
También destacó que la construcción no comenzaría antes de varios años, pero admitió, ante el coro internacional de protestas, que el anuncio de las 1.600 viviendas suplementarias había sido «particularmente inoportuno» en momentos en que Biden estaba de visita.
En el plano interior, Netanyahu seguía siendo blanco de airadas críticas en la prensa que destacó un nuevo fallo de su gobierno.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitará la próxima semana Israel, los territorios palestinos y Jordania, buscando reforzar la presencia del gigante sudamericano en la región en un momento crítico ante el anuncio de nuevos asentamientos israelíes en Jerusalén Oriental.
Será la primera visita oficial de un jefe de Estado brasileño a Israel y a los territorios palestinos, y Lula se propone reforzar el interés de su gobierno en participar de las negociaciones multilaterales de paz entre israelíes y palestinos.
La llegada del mandatario a la región se dará pocos días después que el gobierno de Israel anunciara la construcción de 1.600 casas para colonos en Jerusalén Oriental, elevando considerablemente la tensión y abriendo un nuevo interrogante sobre el futuro de las negociaciones de paz.
Lula «indicará el interés de Brasil de participar del proceso de paz y reafirmar las posiciones de país a ese respecto. Brasil se aproxima crecientemente al Medio Oriente para buscar soluciones para el conflicto», dijo el jueves el portavoz presidencial, Marcelo Baumbach.
Este viaje constituye el más importante esfuerzo hasta ahora desplegado por el gobierno de Lula para tratar de situar al país como interlocutor para las negociaciones, aunque la tentativa fue recientemente minimizada por el director político de la Cancillería de Israel, Rafael Barak.
«Al fin de cuentas, el diálogo entre israelíes y palestinos será construido por israelíes y palestinos», dijo Barak hace dos semanas en Brasilia.
El lunes, Lula mantendrá encuentros en Jerusalén con el presidente israelí, Shimon Peres, con el primer ministro Benjamin Netanhayu, y con la líder de la oposición, la ex canciller Tzipi Livni.
También tendrá reuniones el martes con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, y con el primer ministro palestino Salam Fayad. Incluso, la agenda prevé que Lula pasará una noche en Belén sin retornar a Jerusalén, antes de visitar Ramallah el miércoles, un gesto de elevada carga simbólica.
En Israel, Lula se propone reiterar la condena brasileña a la decisión israelí de ampliar asentamientos en Jerusalén Oriental, mientras que con los palestinos reforzará la posición brasileña de apoyo a la solución mediante la creación de un Estado palestino.
Lula mantendrá un encuentro con representantes de la sociedad civil en Jerusalén Oriental, donde podrá conversar con colonos israelíes. También visitará Ramallah, donde depositará una ofrenda floral en el mausoleo dedicado al fallecido líder palestino Yasser Arafat.
Para el analista político David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, sería positiva la participación de nuevos interlocutores en las negociaciones de paz en Medio Oriente, pero agregó que aún es difícil saber si los países tradicionalmente influyentes en el proceso estarán de acuerdo.
«Egipto tiene mucha influencia en esa región, así como varios países europeos y Estados Unidos, y ellos pautan la forma en que se negocia», dijo.
El miércoles por la tarde Lula partirá rumbo a Jordania.
En Amman, Lula mantendrá reuniones con el rey Abdullah II donde también discutirá el papel que Brasil podría desempeñar en las negociaciones de paz, y analizar la tensa situación internacional creada por el polémico programa nuclear de Irán.
A fines del año pasado Lula recibió en Brasil a Peres, a Abbas y al presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, a quien visitará en Teherán en mayo próximo, dejando claro que no medirá esfuerzos para intentar proyectarse como interlocutor en unas de las regiones más sensibles del mundo.
Para Lula, cualquier negociación de paz en la región debe incluir a Irán. «Si Irán es un actor importante, es importante que alguien se siente con ellos a conversar para establecer un punto de equilibrio», dijo Lula recientemente.
El gobierno brasileño viene desplegando una fuerte ofensiva diplomática para intentar colocar al país como interlocutor en estos dos temas sensibles, con la mira puesta en fortalecer su posición como aspirante a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU si se diera una reforma de esa organización.
Brasil ocupa actualmente un asiento no permanente rotativo en el Consejo de Seguridad, máximo organismo de decisión de las Naciones Unidas.