El Gobierno ha lanzado la idea de solicitar una prórroga al mandato de la CICIG por cinco años más, idea que según el Presidente ya fue conversada con el Secretario General de Naciones Unidas y con la Secretaria de Estado norteamericana durante su reciente visita a Guatemala. El anuncio surge cuando la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala se encuentra en medio de una tormenta por los casos que ha investigado en los últimos años y especialmente los que se relacionan con corrupción en gobiernos anteriores, lo que provoca reacciones de distinto tipo que buscan desacreditar el trabajo de esa entidad multinacional y de su figura principal, el comisionado Carlos Castresana.
Nosotros pensamos que el aporte de CICIG ha sido importante en la lucha contra la impunidad, pero sentimos que sigue haciendo falta la contraparte guatemalteca, no sólo de las entidades públicas, sino de la misma población que tiene que asumir la lucha contra la impunidad como causa propia. Nos parece una paradoja que mientras Castresana se ha quejado de la falta de apoyo institucional listando los temas aún pendientes en los que los organismos del Estado se han quedado cortos, se piense en una prórroga y ampliación del mandato, puesto que se incluye ahora hasta la investigación de los crímenes cometidos durante el conflicto interno, lo que aumentará sin duda el nivel de crispación de algunos sectores. CICIG tiene que verse como un acompañamiento al empeño nacional por luchar contra la impunidad. En cambio, la estamos convirtiendo en adalid de esa lucha y le trasladamos una responsabilidad que ciertamente no podíamos asumir inicialmente solos, pero que actualmente tampoco puede endosarse únicamente a la Comisión internacional. Insistimos en que la lucha contra la impunidad tiene que ser tarea y compromiso de los guatemaltecos y que para arrancar era necesario disponer de instrumentos que nos guiaran el camino y que nos marcaran la senda. En otras palabras, cada día que pasa es más responsabilidad nuestra esa lucha. Lo que hemos aprendido es que existen medios de investigación que nos pueden permitir esclarecer crímenes, por intrincados que puedan parecer, siempre y cuando haya voluntad política y decisión patriótica de enfrentar a los criminales y llevarlos a los tribunales. Hemos aprendido que en nuestro país hay policías y fiscales que entienden la dimensión de su deber y que, si bien son pocos y hasta los menos dentro de sus instituciones, pueden ser la semilla de un cambio importante. Y hemos aprendido, también, que los delincuentes no se resignan y que a mejores medios de lucha contra ellos ripostan, en el mejor de los casos, con sofisticadas acciones que buscan el desprestigio de sus perseguidores.