Qué puedo decir que no hayan dicho ya en todos los espacios de opinión y noticiosos respecto al pasado 4 de noviembre: las elecciones, el abstencionismo, la sonrisa del nuevo presidente (no la había notado antes), la desilusión de los patriotas, la emoción de los verdes, el consenso, por cierto (que bueno), la limpieza de los postes, árboles y vallas (faltan las paredes, las piedras), la especulación sobre quienes dirigirán los ministerios (Maco Cerezo estaría bien para el de Medio Ambiente y en el de la familia, en la Secretaría de la Mujer, caería bien una feminista, alguien que sepa, digo yo), que si el socialismo y que si Chávez (lo oí el lunes en un café, pero la propuesta es de Social Democracia, que no es lo mismo ni es igual), que si «ella» (así se refieren a la Sra. Sandra Torres de Colom) es la que va a mandar (como ya lo dije de antes, que machistas, miedosos, prejuiciosos y criticones son, somos en Guate), que Roxana Baldetti casi lloró (lero, lero candelero), que Cayo calló, que le van hacer la vida imposible desde el pleno (nunca me ha parecido esa palabra para definir el Congreso).
cnavasdangel@yahoo.es
(De algunos del PP), que en cuatro años les tocará a ellos, que perdieron una batalla más no la guerra (puchis, se nota que eran chafas), que a los de la UNE los apoyó el gobierno y que? volveré como Mc Arthur?.
Y? la verdad quién sabe, yo, criticona, incrédula y desconfiada, no sé ni qué pensar, me remito mejor a la sabia frase del maestro Chespirito, «Churin churin fun flais», o sea, quién sabe. No voy a ser yo la que tire la primera piedra, cuando en el fondo de mi corazón siento algo (bastante) alivio. Así que, por ahora cuando me pregunten qué opino, mejor responderé con el título de esta columna y esperaré?
Pd. Por cierto el sábado en el Teatro Nacional Luis Eduardo Aute en concierto, que bueno, música para mis oídos.