A menudo los medios centran su interés focal en Chixoy. La principal hidroeléctrica que abastece del indispensable fluido al país. Una relevante suma de megavatios, fuente del desarrollo, perteneciente al INDE. Ubicada en el vértice sur occidental de Alta Verapaz, jurisdicciones municipales de San Cristóbal Verapaz y Chicamá, este último departamento de Quiché.
Verdadera obra faraónica si el lector así lo estima. Del río Negro o Chixoy, su caudal conforma el embalse mayor, cuyas aguas a través de un sifón especial son impelidas a lo largo del túnel de uno 30 kilómetros hacia el patio de máquinas que opera en ese sitio montañoso denominado Quixal, empinados ramales que se desprenden de la Sierra de Chamá.
Las disquisiciones anteriores pretenden hacer breve introducción al tema en forma volandera. El acápite evidencia un fenómeno natural que afecta dicha hidro que presenta impresionante bajón en su caudal. Tal como lo demuestran las fotografías periodísticas de Prensa Libre. El nivel gigantesco exhibe niveles en situaciones preocupante, próximo a su agonía.
El tremendo faltante ni es exageración oficiosa, tampoco mera fantasía de mentes calenturientas. Son resultados real devenido de la sequía que abate al territorio guatemalense, y la cauda inevitable de una escasez lluviosa, en víspera, nada menos del surgimiento epocal de calor, en índices conocidos, salvo un cambio climático repentino haga de las suyas y ajenas.
Origina al instante reacciones de grueso calibre, asímismo pronósticos angustiosos. Ante estas situaciones es cuando la humanidad tardíamente reconoce los imponderables; reconoce sus errores, la gravedad del rol destructor de una mayoría de escrupulosos, sin conciencia ni responsabilidad. Sale a luz el comportamiento carente para variar de sociabilidad.
El bajón originado en la hidroeléctrica de Chixoy, representa un drama humano en varios actos. Amerita pronto divulgarse la noticia de portada e impacto colosal, tocante a complicaciones en el vital servicio. Considerando la cantidad de usuarios orillados a más alzas por obra de ese faltante y la posibilidad de drásticas medidas emergentes de las autoridades.
La población en general ve con honda preocupación el hecho de mayores limitantes a su calidad de vida. Pero no terminan allí las cosas del orden negativo, puesto que sobrevienen casos de índole económico. Máxime en situaciones harto difíciles, llega a rebalsar el vaso de penalidades.
Implica un repunte de alzas de precios, ya atizogantes, día a día. No hay modo cambien esos remanentes sombríos, que sobresaltan con fuerza tremebunda al colectivo nacional, tan venido a menos. Da impresión que persistirá a saber cuanto tiempo más el crítico panorama, a punto de tocar fondo el nivel de la hidro Chixoy, tendrá el calificativo de carga gigantesca.
Demasiado lejos están por consiguiente las opciones dirigidas al abaratamiento de la energía eléctrica. Está claro y concreto el crecimiento de la demanda de tal servicio. También hace presencia en el interior, no digamos concerniente a la ciudad capital, el mayor centro poblacional del país, por cierto en pleno crecimiento desordenado a ojos vista.
Argumentos rumbo a la justificación, abundan; aclaraciones, apostillas, pronunciamientos originados por entes inmensos en el asunto aludido, tampoco faltan sin convencer. Siempre buscan salir triunfantes, en tanto pasa el problema. Actitud característica y cajonera de salir en caballo blanco, sea como sea; moleste a quien moleste, les importa nada.
Anteriores administraciones de gobierno hicieron lo propio tras el objetivo consistente en tapar el sol con un dedo. Recurrieron a medidas severas, encaminadas a racionar el servicio. Serrano, por ejemplo, hubo de adquirir unas famosas barcazas, mientras la población presionada en el tendón de Aquiles tuvo paciencia de Job. ¿Se repetirá la historia?