Chiquirines y el rompecabezas de país


Edgar-Balsells

Chiquirines es el nombre de un minúsculo asentamiento humano que hace menos de un mes era parte del municipio de Ocós, en San Marcos, y hoy aparece con una nueva delimitación de linderos, como parte del Municipio de “La Blanca”.

Los adelantos a la modernidad de Chiquirines están representados por dos calles con sus respectivos adoquines y un mal diseñado sistema de agua entubada, construido por Fonapaz, donde las tuberías llevan más aire que el vital líquido, y la más mínima lógica de la hidrología brilla por su ausencia.

Edgar Balsells


La ilusión monetaria de más pisto para servicios públicos y demás, llevó a sus líderes a verdaderas romerías de trámite ante las múltiples comisiones congresiles, con la promesa de que “fluirá el desarrollo y vendrá el pisto público para agua, drenajes, escuelas, seguridad y demás”.

A juzgar por lo que uno ve en Barberena, Chimaltenango o Malacatán,  quizás hace falta algo más que graduarse de lo aldeano a lo municipal para que fluya el desarrollo; y tales conjeturas también se aplican al Ixcán, que tramita una solicitud más ambiciosa, para convertirse en Departamento, con “flamante” Gobernador Departamental.

A juzgar también por lo que uno ve en el sistema de consejos de desarrollo urbano y rural, hay por allí una crisis estructural, en donde las famosas “Obligaciones del Tesoro a cargo del Estado”, que son un barril sin fondo de más de Q21 mil millones, fluyen hacia la descentralización, el municipalismo y el ansiado desarrollo de las regiones, pero los resultados son magros y si uno los mide por la ejecución de los presupuestos, se pone uno a pensar eso de que “Dios le da muelas a quien no tiene quijadas”.
El iluso juego de construir piezas cada vez más pequeñas para construir el rompecabezas nacional nos viene del siglo antepasado. Ya don Jorge Luis Arriola, cuando escribió la biografía de Mariano Gálvez nos habla del “campanalismo político que tanto daño habría de causar a la Federación Centroamericana”.

“Campanalismo”, es un término usado por los italianos, y que los anglosajones lo han tomado como parte de las actitudes parroquiales, y que en la sonoridad del término pareciera indicar que los vecinos tan sólo oyen los sonidos de la campana de la iglesia, que en nuestro medio tendrían que ser también las estridentes bocinas de las iglesias protestantes de Garaje.

Así se fueron desmembrando, Belice y Bluefields y Sonsonate se quedó en El Salvador; mientras que Chiapas se quedó en México, y Guanacaste se quedó en Costa Rica, cuando Nicaragua trataba de echar a unos facinerosos bucaneros. Y  poco a poco, seguimos despedazándonos y achiquitándonos, al igual que la antigua Yugoslavia, hoy totalmente balcanizada y empobrecida.

Había que ver las loas y los discursos alegóricos de los diputados distritales y los aplausos de las porras cuando salió el primer decreto congresil del año creando el Municipio de La Blanca, y las frases alegóricas de los diputados por Suchitepéquez cuando se promulgó el Decreto del nuevo Municipio de San José La Máquina, completamente olvidado por la Alcaldía de Cuyotenango.

Pareciera ser entonces que la “repartición de los panes y los peces”, fluirá como Maná del Cielo, en un ambiente de “ilusión monetaria”, que luego causa las grandes frustraciones del Estado Nacional.