Los presidentes de China, Hu Jintao, y de Costa Rica, í“scar Arias, anunciarán hoy el inicio de negociaciones para suscribir un Tratado de Libre Comercio (TLC), con el cual la potencia asiática espera estrechar los lazos económicos con toda Centroamérica y el Caribe.
China y Costa Rica iniciarán negociaciones para suscribir un Tratado de Libre Comercio (TLC), el primero de la potencia asiática con una nación de Centroamérica, anunciaron oficialmente ambos países hoy tras una reunión del presidente chino, Hu Jintao, y su homólogo costarricense, í“scar Arias.
«El presidente Arias y yo coincidimos en iniciar las negociaciones de un Tratado de Libre Comercio», dijo Hu junto a Arias, al hablar ambas delegaciones y la prensa, luego de una entrevista privada entre ambos mandatarios.
Los dos países además firmaron 11 acuerdos de colaboración mutua y financiamiento de China a Costa Rica en varios programas, durante la primera visita de un gobernante chino a Centroamérica.
Con el acuerdo para discutir un TLC, cuyas negociaciones deberían culminar en 2010, Costa Rica sigue los pasos a Chile (que tiene un tratado vigente con China) y Perú (que negocia actualmente un TLC), 17 meses después de haber roto lazos con Taiwán para convertirse en el primer país centroamericano en establecer relaciones diplomáticas con Pekín.
El canciller chino Yang Jiechi y su homólogo costarricense Bruno Stagno firmarán 11 acuerdos en presencia de Hu y Arias, quienes darán el vamos a las negociaciones del TLC en el último día de una histórica visita de Estado del mandatario chino a San José, primera escala de una gira latinoamericana que incluye también a Cuba y Perú.
«La negociación del TLC puede durar un poco más de un año», dijo el embajador chino en San José, Wang Xiaoyuan, quien destacó que «ésta es una visita muy importante, trascendental», por ser la primera de un gobernante de China a América Central, una región que tradicionalmente mantenía vínculos diplomáticos con Taiwán, a quien China considera una provincia rebelde.
Los dos mandatarios darán el pistoletazo de salida a la negociación del TLC, apenas 17 meses después de que ambos países establecieran relaciones diplomáticas y un año después de una visita de Arias a Pekín.
Durante su encuentro en la Casa Presidencial, Hu y Arias también pasarán revista a «los progresos de los numerosos convenios y acuerdos» firmados por ambos países, dijo la cancillería costarricense.
Uno de los acuerdos que firmarán los cancilleres creará una empresa mixta entre la Refinería Costarricense de Petróleo y la China National Petroleum Corporation para modernizar la planta de la compañía pública local.
Este acuerdo abrirá la posibilidad de construir una moderna refinería en Costa Rica para atender la demanda de combustibles del Caribe y Centroamérica, con una inversión de hasta 1.200 millones de dólares, dijo el embajador chino.
China ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos e inversiones en América Latina en años recientes, con el fin de comprar materias primas y vender bienes manufacturados, incluso armas.
Las exportaciones chinas a la región subieron 52% en los primeros nueve meses de 2008, a 111.500 millones de dólares, según informes chinos.
Otro acuerdo abrirá una línea de crédito del Banco de Desarrollo de China al estatal Banco de Costa Rica, por un monto no divulgado.
También se creará un Instituto Confucio para enseñar chino en la Universidad de Costa Rica y Hu donará 10 mil pelotas de fútbol y 1 mil bicicletas a la red deportiva costarricense, anunciaron las autoridades.
Aunque la balanza comercial favorece a Costa Rica -que hasta septiembre exportó a China 803 millones de dólares e importó 671 millones-, algunos empresarios costarricenses rechazan el TLC.
La Cámara de Industria costarricense está «absolutamente en contra» del TLC, dijo su presidente, Juan María González.
Hu, quien partirá hoy a Cuba, viaja acompañado de su esposa, Liu Yongqing, y más de un centenar de funcionarios, dirigentes del Partido Comunista y periodistas. También llegaron unos 120 empresarios chinos para explorar negocios.
El embajador Wang destacó la «buena voluntad (de China) de establecer relaciones con toda Centroamérica, en especial comerciales», mientras los demás países de esta región se mantienen fieles a Taiwán.
Arias también solicitará a Hu apoyo para que Costa Rica ingrese al foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), una vez que concluya en 2010 la moratoria a la entrada de nuevos miembros.
Hu, quien también es secretario general del gobernante Partido Comunista (único), llegó a San José tras asistir a la Cumbre del G20 en Washington. Luego de ir a Cuba, viajará a Perú para participar en la Cumbre de APEC.
El presidente de China, Hu Jintao, llegará hoy a Cuba para reafirmar con el gobierno de Raúl Castro la alianza comunista y la progresiva relación económica, dos semanas después de la elección de Barack Obama en Estados Unidos y días antes del arribo de su homólogo ruso, Dimitri Medvedev.
Acompañado de una nutrida delegación de empresarios, el mandatario chino viajará a La Habana tras cumplir una visita a Costa Rica y participar en la Cumbre del G20 (de países desarrollados y emergentes) en Washington, y previo a asistir en Lima a la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).
En lo que será su segundo viaje a Cuba, Hu sostendrá conversaciones con Raúl Castro, al mando de la isla desde julio de 2006 por la enfermedad del máximo líder Fidel Castro, quien, no se descarta, podría recibirlo en el lugar donde convalece.
Su primera visita en noviembre de 2004, cuando se reunió con Fidel y con Raúl Castro -entonces ministro de las Fuerzas Armadas-, la realizó pocos días después de la reelección del presidente estadounidense George W. Bush, gesto que algunos interpretaron como un mensaje a Washington.
China fue la gran potencia que tendió la mano a Castro luego de que Cuba cayera en una profunda crisis económica tras la desintegración soviética, que terminó con una alianza de 30 años y provocó un distanciamiento con Rusia.
Hu llegará diez días antes de Medvedev, quien sellará en La Habana el 27 de noviembre el proceso de recomposición de relaciones con Cuba que empezó en 2007.
Después de que la relación entre Cuba y China estuviera afectada por décadas a consecuencia de la disputa ideológica Moscú-Pekín, el gigante asiático pasó en poco tiempo a ser una importante fuente de créditos e inversiones para la isla, y su segundo socio comercial, después de Venezuela, con un intercambio de unos 2.700 millones en 2007.
El reencuentro La Habana-Pekín tuvo su mayor impulso cuando Hu firmó hace cuatro años 16 acuerdos de cooperación e inversiones en níquel, petróleo, turismo, transporte, biotecnología, telecomunicaciones, puertos, desarrollo vial y astilleros navales.
La visita de Hu «fortalecerá los vínculos a nivel de partido (comunista), del gobierno», y también en las áreas «culturales, económicos y comerciales», cooperación en educación, salud, formación de recursos humanos y biotecnología, declaró el embajador cubano en Pekín, Carlos Pereira, a la agencia Xinhua.
«Con China hay que contar en el panorama mundial del siglo XXI y muchos de los grandes desafíos de la humanidad no tendrán solución sin su activa y cardinal participación», escribió Castro en abril, en el prólogo a la edición china de su libro «100 horas con Fidel».
Empresas chinas participan en la prospección y extracción de petróleo en tierra y aguas someras cubanas. Cuba tiene dos hospitales oftalmológicos en China y, según Pereira, un tercero está en construcción y se inaugurará en el primer trimestre de 2009.
Previo al viaje de Hu, llegó a La Habana esta semana su ministro de Cultura, Cai Wu. Desde 2004 se mantiene un flujo de visitas de altas personalidades civiles, militares, dirigentes políticos y funcionarios del Gobierno de China para consolidar la relación.
En mayo de 2007 Raúl Castro recibió en La Habana al ministro de Defensa, coronel general Cao Gangchuan, seis meses después a Wang Zhaoguo y en junio de 2008 a He Guoqiang, ambos miembros del Buró Político del Partido Comunista Chino (PCCH), quienes visitaron al convaleciente Fidel.
Tras asumir el mando Raúl, que visitó Pekín por última vez en abril de 2005 y a quien se atribuye admiración por los modelos de China y Vietnam, analistas hablaron de un posible tránsito de Cuba hacia el modelo chino -con apertura económica-, pero el gobierno sostiene que la isla busca su propio modelo de desarrollo.