Con su nivel más alto en 27 meses, la inflación en China progresó en mayo más de lo que había previsto el Gobierno, que podría reaccionar con nuevas medidas para frenarla.
Según la Oficina Nacional de Estadísticas, el índice de los precios al consumo (IPC), principal indicador de la inflación, subió un 3,4% interanual el mes pasado, o sea bastante más de lo que considera deseable el Gobierno, cuya intención es mantenerlo a raya, por debajo del 3%.
Se trata de la subida más espectacular desde febrero de 2005 ( 3,9%).
De todas formas, el índice se mantiene dentro de los límites fijados: 2,9% en los cinco primeros meses del año.
Partiendo de la subida de los precios en los productos alimentarios, que representa el tercio del presupuesto familiar, los analistas ya contaban con un incremento en mayo de en torno al 3,3%.
Los precios de la carne, en general, y de las aves de corral se dispararon en un 26,5% en mayo, según la oficina de estadística. Subió sobre todo la de cerdo, tan apreciada por los chinos, subrayó recientemente Julian Jessop, de Capital Economics.
Para Hong Liang de Goldman Sachs, el alza de los precios del cerdo, debido al aumento del costo de los cereales forrajeros, «podría impulsar la inflación interanual por encima del 4% muy pronto», ya que los precios al alza de la carne «constituyen el 7%» de la cesta que modela el índice, lo que repercutiría en el resto de los productos alimentarios.
Los precios de los huevos, los aceites y las grasas en general también evolucionaron en ascenso en mayo: 37,1% y 21,4% respectivamente.
Los analistas vigilan de cerca el índice del IPC, que se aceleró a finales de 2006 en China, cuyo crecimiento económico supera el 10%.
Para calmar esta economía que avanza a marchas forzadas el Banco Central recurrió en los últimos meses a una serie de medidas, que entre otras cosas ha consistido en frenar la concesión de créditos.
Al mismo tiempo en mayo anunció una subida de los tipos de interés, por cuarta vez en un año, y de la ratio de las reservas obligatorias de yuans en los bancos.
Su objetivo: lograr un «crecimiento razonable» de los créditos e inversiones y mantener los precios «estables».
Las últimas cifras de la inflación hacen pensar que el Gobierno podría recurrir de nuevo a estos instrumentos de contención monetaria. Y es que el índice de la Bolsa de Shanghai cayó inmediatamente después de conocerse el anuncio.
«El impacto no debería ser demasiado fuerte», estimó Huang Yiping, del grupo bancario estadounidense Citi.
Los analistas consideran que la subida de los precios en algunos sectores podrían tener consecuencias positivas, en particular la de los cereales y el cerdo.
«Un efecto secundario bienvenido sería un aumento de ingresos en el rural», afirmó Julian Jessop.
Además «la inflación indica una depreciación de la moneda, lo que debería aligerar las presiones para una revaluación del yuan», agregó.