China lamenta decisión de Spielberg


Una presentación de ballet acuático el pasado 6 de febrero anunció el inicio de la cuenta atrás para las Olimpiadas de Pekí­n.

China lamentó el jueves la decisión del cineasta estadounidense Steven Spielberg de cesar su colaboración artí­stica en los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n debido al papel de los chinos ante la crisis en Darfur, y abogó por mantener la polí­tica al margen de la cita deportiva.


«China lamenta los comentarios de Steven Spielberg», declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Liu Jianchao, reaccionado así­ a lo que se ha convertido para Pekí­n en un grave problema de relaciones públicas ante la celebración de los Juegos Olí­mpicos, entre el 8 y el 24 de agosto próximos.

El pasado martes, el reputado cineasta dio portazo a las autoridades chinas al anunciar que ya no podí­an contar con su ayuda como asesor artí­stico.

«China deberí­a hacer más para poner fin al sufrimiento de los habitantes de Darfur», provincia sudanesa sumida en una cruenta guerra civil, dijo Spielberg, justificando su decisión.

Unas declaraciones, que si bien no han sido recogidas por la prensa china, no han quedado aisladas en el plano internacional.

Unas 80 personalidades, incluidos varios premios Nobel de la Paz, polí­ticos, escritores y campeones olí­mpicos, suscribieron una carta enviada al presidente chino, Hu Jintao, criticando el papel de Pekí­n en la provincia sudanesa.

«En tanto que primordial socio económico, militar y polí­tico del gobierno de Sudán y como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China tiene la oportunidad y la responsabilidad de contribuir en la paz en Darfur», señala la misiva.

El diario británico The Independent publicó el jueves el texto con el nombre del presidente del Comité Olí­mpico Internacional (COI), Jacques Rogge, como uno de los firmantes, pero después de que la organización desmintiera que la hubiera suscrito, el rotativo reconoció el error.

Su redactor en jefe, Julian Coman, indicó a la AFP que su inclusión en la lista de firmantes se debió a un error de paginación.

Ante las crí­ticas, el portavoz chino de Relaciones Exteriores denunció una politización de la cita deportiva y advirtió sobre posibles nuevas presiones.

«No queremos que un acontecimiento esperado por el mundo entero, se vea perturbado por problemas polí­ticos. Es contrario al espí­ritu olí­mpico», afirmó Liu.

Los ví­nculos polí­ticos entre Pekí­n y Jartum son considerados como un freno a los esfuerzos internacionales para presionar a las autoridades sobre la necesidad de resolver la crisis en Darfur, que ha dejado unos 200 mil muertos y dos millones de desplazados en los últimos cuatro años, según la ONU.

Liu defendió la polí­tica china en la provincia sudanesa, al detallar su papel en la resolución del conflicto así­ como su contribución económica en la región.

«China también se inquieta de la situación humanitaria y de la crisis, hemos» tenido una posición «positiva y constructiva para la paz en Darfur», defendió.

Una portavoz del comité organizador de los Juegos Olí­mpicos (BOCOG) estimó que la situación en Sudán no debe vincularse con este evento.

«Esto no ayudará a resolver el problema», afirmó Zhu Jing, quien instó a «separar el deporte de la polí­tica».

A menos de seis meses del pistoletazo de salida de la cita olí­mpica, otros asuntos sensibles para China están amenazando con enturbiar su imagen.

El controvertido control chino sobre Tí­bet, sus tensas relaciones con Taiwán y las denunciadas violaciones de los derechos humanos en el paí­s están siendo sacados a colación.

Un asistente del prí­ncipe Carlos de Inglaterra indicó el mes pasado que el heredero al trono no asistirá a la ceremonia de apertura de los Juegos, al parecer por su oposición al papel de Pekí­n en Tí­bet.

Al mismo tiempo, grupos de defensa de los derechos humanos han acusado al gobierno de llevar a cabo una campaña de represión contra los disidentes para hacer callar las voces crí­ticas durante la cita deportiva.