El gobierno chino estudia un plan de estímulo económico de 54 mil millones de dólares que implicaría recortes de impuestos y un aumento del gasto estatal, indicó hoy la prensa oficial, en una nueva señal de que alentar el crecimiento se está convirtiendo en una prioridad.
El plan de 370 mil millones de yuanes, que aún debe ser finalizado, incluye gastos estatales por 220 mil millones de yuanes y alivios fiscales por 150 mil millones, según el semanario Economic Observer.
La noticia del plan coincide con una fase de desaceleración del crecimiento económico chino. Algunos expertos temen que el final de los Juegos Olímpicos de Pekín intensifique la desaceleración.
En momentos en que la economía estadounidense se halla en dificultades y la recesión acecha a Japón y a la Eurozona, existen preocupaciones sobre el desempeño de las exportaciones del gigante asiático.
«El informe tiene bastante credibilidad», dijo Feng Yuming, un economista de Oriental Securities basado en Shanghai.
«El gobierno central ya no está satisfecho con sólo esperar a ver qué sucede. Ahora estamos viendo acción», dijo.
El crecimiento económico chino se desaceleró a 10,4% en el primer semestre, en relación a 11,9% en todo el 2007, en parte a raíz de una desaceleración del crecimiento de las exportaciones.
Datos recientes muestran que el superávit comercial de China declinó un 9,6% en los primeros siete meses de 2008 en relación al mismo periodo del año pasado, lo cual confirma el impacto de la desaceleración económica mundial liderada por Estados Unidos.
El Central Financial Leading Group, integrado por altos funcionarios de varias agencias gubernamentales, apoya el plan de estímulo pero éste aún debe ser sometido al Consejo de Estado (gabinete), precisó el semanario Economic Observer.
La propuesta debe «otorgar a la economía cierto margen de maniobra», indicó el informe. El Ministerio de Finanzas trabaja en los detalles del plan, dijo.
El informe tiene lugar luego de que un economista de JPMorgan Chase, Frank Gong, anunciara la semana pasada que el gobierno chino estudia un paquete de estímulo de hasta 400 mil millones de yuanes para alentar el crecimiento.
China podría estimular el alza del PIB también a través de un recorte de las tasas de interés, pero las medidas fiscales tienen ciertas ventajas, afirman los economistas.
«Las medidas fiscales funcionan relativamente rápido, mientras las políticas monetarias tienden a tener un impacto en la economía sólo después de un lapso de tiempo», dijo Feng.
La cuestión sigue siendo si China tiene los recursos necesarios para embarcarse en un nuevo y ambicioso programa de gasto.
«Los cofres del gobierno pueden estar un poco bajo presión en la segunda mitad del año», dijo He Jun, economista de la consultora Anbound Group, con sede en Pekín.
He recordó además que el gobierno debe incurrir en gigantescos gastos para reconstruir la provincia china de Sichuan (suroeste), devastada por un sismo en mayo pasado.