China anunció hoy que su PIB en el tercer trimestre tuvo un aumento sólido aunque en leve desaceleración, de 9,6% interanual, demostrando, según los analistas, su capacidad de asegurar el crecimiento sustentable de su economía.
La inflación, sin embargo, alcanzó en ese periodo un 3,6%, su máximo nivel en dos años, y un 2,9% en los nueve primeros meses del año, precisó la Oficina Nacional de Estadísticas (BNS).
El crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), que había sido del 11,9% el primer trimestre y de un 10,3% el segundo, decayó el tercero, pero se beneficia de una base de comparación más alta ya que la economía china se había lanzado a todo gas el verano de 2009, después de sufrir el choque de la crisis financiera.
La producción industrial se incrementó un 13,5% trimestral y el 13,3% en septiembre, mientras que las inversiones en capital fijo en las zonas urbanas aumentaron un 24,5% los nueve primeros meses del año, contra un 24,8% los ocho primeros meses, anunció también el Gobierno.
«El crecimiento es algo más fuerte de lo esperado, el índice de los precios al consumo corresponde a las previsiones de los analistas», indicó Lu Ting, economista del Bank of America-Merrill Lynch basado en Hong Kong.
Las presiones inflacionistas condujeron al banco central a anunciar el martes un alza de un 0,25 puntos porcentuales de sus dos tipos de referencia, lo que hizo temer a los mercados una desaceleración de la segunda economía mundial.
La subida de los precios tiene como motor los productos alimenticios y los alquileres, indicó el portavoz del BNS, Sheng Laiyun, a la prensa. Ambos sectores son cruciales para el mantenimiento de la estabilidad social.
El gobierno pretende contener este año el aumento de precios en un 3%.
«Debemos vigilar el impacto de los aumentos de precios de los alimentos en los hogares con pocos ingresos», dijo el portavoz del BNS, Sheng Laiyun, quien reconoció la persistencia de «numerosos problemas y dificultades» en este enorme país de más de 1.200 millones de habitantes.
Pero Lai se mostró optimista, al decir que «los precios al consumo aumentaron con moderación» y que «la trayectoria positiva de la economía se ha consolidado».
«Las medidas adoptadas este año parecen haber permitido instalar la economía china en un camino intermedio entre el calentamiento y un serio revés» coyuntural, estimó de su lado Brian Jackson, economista del Royal Bank of Canada en Hong Kong.
«Las estadísticas publicadas hoy (jueves) aportan una nueva confirmación de que la desaceleración del crecimiento en China es muy moderada y que las condiciones se estabilizan», agregó este analista.
El gobierno chino había endurecido a principios de año las condiciones de atribución de créditos inmobiliarios y había pedido a los bancos reducir el volumen de préstamos acordados a las empresas, frente a un aumento de la cartera de deudores con problemas para pagar.
La economía china «estaba cerca del recalentamiento pero ahora bajó a un nivel más sostenible», según Jackson.
Otro economista, Ben Simpfendorfer, del Royal Bank of Scotland, dijo que las cifras publicadas el jueves «no cambian las proyecciones de un crecimiento del 10% en 2010 y 9% en 2011».
Las principales bolsas asiáticas reaccionaron de manera distinta tras los anuncios: mientras Shanghai cayó 0,68%, Hong Kong subió 0,39% y Tokio cerró casi en equilibrio.