El vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, mantenía hoy una reunión en el norte de Irak con el líder kurdo Massud Barzani, en el último día de su visita al país árabe.
El encuentro con Barzani, presidente de la administración kurda del norte iraquí, tenía lugar en la principal ciudad de la región, Arbil, informó un corresponsal de la AFP que viaja con el vicepresidente.
Ambos responsables tenían previsto abordar la reciente incursión de las tropas turcas en el norte de Irak contra las bases de los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Ankara aseguró que su operación por tierra y aire infligió un duro revés al grupo separatista, con al menos 240 militantes muertos y la destrucción de decenas de escondites, campos de entrenamiento y depósitos de armas.
Los líderes kurdos iraquíes y Bagdad criticaron esa campaña militar, iniciada a finales de febrero y prolongada durante más de una semana, al tacharla de un «ataque a la soberanía de Irak».
Pero Washington y buena parte de la comunidad internacional consideran al PKK una organización terrorista, por lo que los ataques turcos en el norte de Irak cuentan a menudo con el respaldo estadounidense.
Cheney había realizado el martes una visita a soldados estadounidenses en la base aérea de Balad, en el norte de Bagdad, donde pasó la noche.
El número dos de la Casa Blanca llegó el lunes a Bagdad en un viaje sorpresa para reunirse con altos responsables y conocer los avances en materia de seguridad y el estado del proceso político de reconciliación nacional.
Su visita se produce en vísperas del quinto aniversario de la invasión liderada por Estados Unidos de Irak, el 20 de marzo de 2003, y ha coincidido con una serie de atentados, el más sangriento de ellos acontecido el lunes en la ciudad de Kerbala (centro), donde perecieron al menos 52 personas.
La base de Balad también reverberó durante la noche debido a bombardeos del ejército estadounidense.
Interrogado sobre si escuchó el estruendo de los morteros y la artillería, Cheney dijo: «Sí, me había levantado temprano», y preguntado sobre si había sido informado de que se trataba de fuego estadounidense y no enemigo, señaló: «No, no en ese momento. Nadie vino corriendo a despertarme».
El lunes, Cheney instó a los países árabes, entre ellos a Arabia Saudí, aliada de Washington en la región, a establecer relaciones diplomáticas compketas con Irak con el fin de contrarrestar la influencia iraní.
«Nuestros amigos árabes harían bien en enviar embajadores a Irak», declaró Cheney en rueda de prensa en Bagdad.
Por otro lado, el vicepresidente consideró «fenomenales» y «contundentes» los progresos en materia de seguridad desde su última visita, en mayo de 2007, cuando Estados Unidos todavía no había completado el envío de su contingente de refuerzo, de 30.000 militares.
«Estoy contento de poder regresar a Washington la próxima semana e informar al presidente de que estamos haciendo progresos significativos en Irak», declaró Cheney.
Durante su visita, el número dos de la Casa Blanca se reunió con los principales responsables estadounidenses en el país del Golfo, el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker, quienes los próximos 8 y 9 de abril presentarán en el Congreso un informe acerca de la situación sobre el terreno.
Irak es para Cheney la primera etapa de una gira de nueve días por la región, que también le llevará a Omán, Israel, Cisjordania, Turquía y Arabia Saudí.