El presidente Hugo Chávez afirmó ayer que sigue considerando muy grave que la coalición opositora quemara los cuadernos electorales de las primarias y sugirió que las autoridades electorales pudieron violar alguna ley al avalar desde un principio su destrucción.
Chávez, que por años ha censurado a sus adversarios por expresar dudas la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral (CNE), entidad rectora de los comicios en Venezuela, unió su voz a la de quienes critican el desempeño del organismo en las pasadas primarias opositoras.
»Yo de verdad no me explico cómo el Consejo Nacional Electoral aceptó esas condiciones», dijo el mandatario en un acto masivo con militantes de su partido.
»Como yo en verdad no soy el dictador que dicen… yo ni me enteré sino después, hace poquito, en enero, fue que yo me enteré que la burguesía (como llama a sus adversarios) había logrado que el CNE le autorizara hacer esas elecciones sin captahuellas», maquinas usadas en comicios nacionales para evitar que algún elector vote más de una vez, «sin la tinta indeleble y peor aún que quemaran los cuadernos», resaltó.
»Yo creo que eso es violatorio de alguna ley», añadió.
»Esas debilidades (de las instituciones) ya no deberían existir en nuestro sistema político», expresó Chávez, destacando que el CNE es un poder autónomo y que «sólo hago como jefe de estado la reflexión».
La oposición anunció, un año antes del proceso electoral, que destruiría los cuadernos electorales para proteger el secreto del voto y evitar que se repitieran situaciones como las que se dieron en el 2004 cuando a raíz de una recolección de firmas a favor de un referendo para revocar del cargo a Chávez se creó un listado de electores que fue utilizado para persecuciones políticas.
Cientos de personas denunciaron que tras aparecer en la llamada «Lista Tascón» fueron despedidos de sus cargo en empresas públicas y se les impidió contratar con el Estado.
En abril del 2005 Chávez admitió la existencia de la referida lista y ordenó a sus seguidores «olviden la lista de firmantes de (el ahora fallecido ex diputado) Luis Tascón, entierren los datos de quienes apoyaban un revocatorio a finales de 2003».
Cuando la mayoría de los partidos opositores aceptaron la participación del CNE lo hicieron con la condición de que debía limitar su papel al de un proveedor de servicios, que incluyó la automatización del voto.
Dos días después de las primarias en las que el gobernador del estado central de Miranda, Henrique Capriles, obtuvo la victoria por holgada mayoría, el Tribunal Supremo de Justicia que ordenó detener la destrucción del material electoral de las primarias por solicitud de un precandidato de un pequeño municipio del estado occidental de Yaracuy, quien denunció irregularidades en el proceso.
Para ese entonces, la alianza opositora informó que «ya muchos de los cuadernos han sido destruidos».