Chávez acelera «revolución agraria» con nuevas expropiaciones


Hugo Chávez, presidente venezolano, en una visita a una escuela en Portuguesa. FOTO LA HORA: AFP MIRAFLORES

El presidente Hugo Chávez lanzó una operación para aumentar la producción de alimentos en Venezuela y anunció confiscaciones de tierras así­ como la expropiación de una gran empresa agrí­cola, medidas que según la oposición generarán más escasez y dependencia de las importaciones.


Diez dí­as después de las elecciones legislativas, en las que el partido del mandatario mantuvo su mayorí­a parlamentaria pero la oposición conquistó un número importante de diputados, el Estado venezolano reanudó su lucha contra «el latifundio» y «la especulación».

Y lo hizo anunciando el «rescate» durante el mes de octubre de 250.000 hectáreas de tierras supuestamente improductivas y con la expropiación de la firma Agroisleña, un eslabón fundamental en el sector agrí­cola, cuya «adquisición forzosa» se publicó este martes en Gaceta Oficial.

Desde 1999, cuando Chávez llegó al poder, el Estado se hizo con el control de unos tres millones de hectáreas y de fincas emblemáticas de Venezuela, que cuenta con unos 30 millones de hectáreas cultivables. Además, en los últimos meses ha nacionalizado diversas empresas alimentarias y firmas distribuidoras de alimentos.

«Vamos a acelerar la revolución agraria, que no queden latifundios en esta patria», pidió el mandatario.

Según el gobierno, Agroisleña, creada por inmigrantes españoles hace más de medio siglo, especulaba en la venta de fertilizantes, lo cual encarecí­a enormemente el precio del producto.

El presidente garantizó que se pagará a los dueños un precio justo y se preservarán los puestos de trabajo, que según cifras de la empresa rondan los 2.500 empleos directos y más de 20.000 indirectos.

Para Chávez, el objetivo es «continuar impulsando el desarrollo agrí­cola y marchar a paso más rápido hacia la soberaní­a alimentaria» en un paí­s que importa la mayorí­a de lo que consume.

Según la oposición, se trata de una nueva arremetida contra el sector privado que no suplirá la falta de alimentos en el paí­s.

«Tenemos un desabastecimiento crónico y la única respuesta del gobierno es que va a acelerar las expropiaciones», lamentó Eduardo Gómez Sigala, diputado electo en las últimas legislativas.

Por su parte, José Manuel González, diputado electo y ex presidente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), considera que la polí­tica de expropiaciones del gobierno no está dando resultados ya que la superficie cultivada del paí­s cayó un 22% sólo en 2010, la producción agrí­cola se redujo y las importaciones aumentaron.

En un comunicado, responsables de Agroisleña rechazaron la expropiación y pidieron a Chávez que la reconsidere ya que «acabarí­a en la práctica con el apoyo constante de la empresa a la producción agrí­cola nacional y a la seguridad alimentaria».

Según cifras del sector, Agroisleña es responsable del suministro de más del 60% de los insumos productivos del sector agrí­cola y apoya con créditos en insumos a más de 18.000 productores en el paí­s.

«Agroisleña es un baluarte de la agricultura venezolana. Esta medida traerá consecuencias brutales: es poner en manos de la ineficacia del Estado la agricultura del paí­s», aseguró a la AFP Germán Briceño, presidente del Instituto de Polí­ticas Agrí­colas de Fedeagro.

En los últimos meses, el gobierno nacionalizó empresas de producción de leche, café, azúcar y cereales y gracias a la estatización de los supermercados Exito, pertenecientes al grupo francés Casino, creó la red de abastos socialistas Bicentenario.

En junio, la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) venezolano aprobó además la reforma de la Ley de Tierras, que condena el latifundio y otorga al Estado un papel «determinante» en la producción y distribución de alimentos y productos agrí­colas.

La agricultura representa alrededor de 5% del Producto Interno Bruto venezolano. No obstante, las cifras oficiales sobre el sector se mezclan desde 2007 con las de restaurantes y hoteles, lo cual hace difí­cil establecer un cálculo preciso.