Cese al fuego en Chad


Un cadáver tirado sobre la carretera de una ciudad de Chad fue cubierto por un cartón. Los insurgentes chadianos aceptaron hoy el cese al fuego, para iniciar con las conversaciones con los delegados de la ONU.

Los insurgentes que parecí­an capaces de derrocar al presidente chadiano Idriss Deby el fin de semana, antes de que la relación de fuerzas se inclinase a favor del ejército, aceptaron hoy, bajo fuertes presiones diplomáticas, el principio de un «cese el fuego inmediato».


Deby, que permaneció atrincherado en su palacio de Yamena durante los combates, recibió ayer el apoyo categórico de las Naciones Unidas, Estados Unidos y Francia, su principal aliado.

El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad una declaración no vinculante que condena la ofensiva rebelde y urge a respetar la soberaní­a del paí­s africano, abriendo la puerta a una intervención directa francesa.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó hoy que «si Francia debe hacer su deber (en Chad), lo hará».

«El ejército francés no está para oponerse por las armas a nadie, pero ahora que hay una decisión jurí­dica del Consejo de Seguridad adoptada por unanimidad, si Chad fuera ví­ctima de una agresión, Francia tendrí­a, utilizando el condicional, los medios de oponerse a esta acción contraria a las reglas del derecho internacional», agregó Sarkozy.

Chad acusa a Sudán de apoyar a los rebeldes que realizaron un sangriento ataque contra la capital Yamena el fin de semana pasado.

Estados Unidos se contactó ayer con las autoridades sudanesas, para exigirles que pongan fin «de inmediato» a cualquier apoyo a los rebeldes de Chad, informó el vocero del departamento de Estado, Sean McCormack.

Sudán, que patrocina a los grupos armados hostiles a Deby, se opone al despliegue de una fuerza de 3 mil 700 hombres de la Unión Europea (UE) del lado chadiano y centroafricano de su frontera, para brindar protección a los refugiados de la provincia sudanesa de Darfur.

Según los guerrilleros, Francia ya ha intervenido.

En el comunicado en que aceptaron el principio de un «cese el fuego inmediato», los insurgentes acusaron a Francia de haber «causado muchas ví­ctimas civiles» en una «intervención directa» en Yamena.

«Conscientes del sufrimiento de la población chadiana y suscribiendo a las iniciativas de paz de paí­ses hermanos, Libia y Burkina Faso, las fuerzas de resistencia nacional dan su acuerdo a un cese el fuego inmediato», declaró el portavoz de la alianza rebelde Abderamán Kulamalá en el comunicado, leí­do por teléfono.

Los rebeldes chadianos «están sorprendidos por la implicación directa de Francia en el conflicto y condenan la intervención directa de la aviación francesa que causó ví­ctimas civiles enormes, especialmente en el liceo de la Libertad y en el mercado central» de Yamena, añadió.

Sin embargo, otras fuentes de la rebelión no confirmaron que los aviones Mirage F1 franceses hubiesen abierto el fuego desde el comienzo de los combates.

La acusación de los rebeldes fue tajantemente desmentida por un portavoz del estado mayor de las fuerzas armadas en Parí­s, quien aseguró que las tropas francesas se limitaron a «replicar cada vez que fueron atacadas o cuando se encontraron entre dos fuegos».

Entre 15 mil y 20 mil chadianos se refugiaron en Camerún para escapar a los combates en Yamena, afirmó hoy el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Ginebra.

Los combates del fin de semana causaron por lo menos mil heridos, señaló por su lado el Comité Internacional de la Cruz Roja desde su sede de Ginebra, que se abstuvo sin embargo de evaluar el número de muertos en la capital de Chad.

Las calles de Yamena estaban llenas de cadáveres y los edificios mostraban numerosas perforaciones de bala. Muchos comercios permanecí­an cerrados. Durante el fin de semana se señalaron saqueos en casas de los barrios más prósperos de la ciudad.