Como ha sido histórico, las partes en conflicto en el Cercano Oriente no atendieron la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que llamó a un inmediato alto al fuego para ponerle fin a la carnicería que afecta a la región. Y es que mientras Israel goza del apoyo incondicional de los Estados Unidos, por lo que puede pasarse por el arco del triunfo cualquier resolución de la ONU, los palestinos actúan igual y privilegian, a su vez, el uso de la fuerza como única opción ante el fracaso ancestral de la diplomacia.
Poco ayudó a la situación la declaración de la futura Secretaria de Estado de los Estados Unidos en la audiencia de confirmación en el Senado, cuando reafirmó la política de siempre de su país con respecto al conflicto. La negativa a negociar con alguna de las partes contradecía lo expuesto por el mismo Obama durante su campaña, pero era congruente con lo que ha sido la política de Estados Unidos respecto a Israel, es decir, el mantener un cheque en blanco para que el gobierno judío pueda hacer y deshacer como le complazca.
Insistimos en que calificar de terroristas a las partes es delicado porque si hoy Hamas utiliza procedimientos violentos en su reivindicación del derecho al Estado Palestino, lo mismo hicieron los judíos que lucharon tenazmente para lograr la creación de Israel y también recurrieron a la fuerza y el terror. Históricamente los próceres de las distintas naciones del mundo fueron, generalmente, luchadores por la libertad que se vieron obligados a usar la fuerza ante la resistencia de los poderes hegemónicos. Bolívar y San Martín hubieran caído en la categoría de terroristas y lo mismo Washington en su lucha por la independencia de los Estados Unidos porque todos ellos dirigieron revoluciones armadas.
Por ello es que existe un orden internacional que debemos privilegiar si queremos vivir en paz. Y ese orden sale sobrando cuando una de las potencias que tiene veto en el Consejo de Seguridad es parte del conflicto por los compromisos generados por los cabilderos más poderosos del país. Estados Unidos tiene que proponerse ser parte de la solución del problema porque hasta que adopte posturas más racionales y justas, anteponiendo el derecho internacional a las presiones de la comunidad judía, no podrá aportar como lo puede y debe hacer en la búsqueda de la solución.
En el Cercano Oriente todos son víctimas y todos son victimarios y por ello es tan terrible la situación allí. Israel y Estados Unidos no entienden que están galvanizando al mundo árabe y lo prueba que cuando hay elecciones ganan los más radicales como Hamas y Hezbollah, prolongando un sangriento conflicto por el empecinamiento al negarle a un pueblo el derecho a tener su Estado.