Cerca del fin de la pesadilla


Vista reciente del hoyo del Barrio San Antonio, donde se puede observar que ya ha sido parcialmente rellenado.

La proyección de tiempo para que termine la pesadilla que dejó marcado el temor de tener como vecino a un hundimiento, está más cerca cada dí­a para los vecinos del Barrio San Antonio, zona 6 en la capital.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Según la ingeniera encargada de la obra, Flor de Marí­a González, el reinicio de los trabajos está en marcha, con la novedad que los obreros construyen un subdrenaje para desviar cualquier futura filtración en el relleno del hundimiento, que ahora está a sólo nueve metros del nivel del asfalto.

Al concluir dicho trabajo de fontanerí­a, las fórmulas y máquina de lodocreto empezarán la penúltima etapa que consiste en rellenar con dicho material siete metros, posteriormente vendrá la cobertura de selecto compactado en los últimos dos metros de altura que será el fin de lo que corresponde a la empresa Geosimsa, indicó.

La mencionada etapa de sellado final del hundimiento está prevista para el domingo 1 de junio.

Ayer, empleados de Empagua realizaban un pequeño trabajo de registro para desviar aguas servidas en la 6a. calle y 21 avenida, a cien metros del área del hundimiento. Los trabajadores explicaron que ese desví­o es hacia el norte y luego hacia el este para el colector principal que es desagí¼e final en área del cementerio Las Bouganvilias.

La parte urbaní­stica del lugar quedará a cargo de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) con el acuerdo de los vecinos. El hundimiento ocurrido hace 13 meses es un accidente sin igual y su costo económico y social no habí­a tenido precedentes en la ciudad, su costo final se calcula en Q22 millones, producto del impuesto que paga la población en general.

Los vecinos afectados no dejan de considerar la indiferencia que mostró la Municipalidad de Guatemala, que en el momento más crí­tico de ese accidente evadió la responsabilidad de atender la emergencia y la angustia que vivieron más de 150 familias que quedaron desplazadas y tres muertes.

Los vecinos afectados no dejan de considerar la indiferencia que mostró la Municipalidad, que en el momento más crí­tico de ese accidente evadió la responsabilidad de atender la emergencia.