Unas 500 mil familias en Guatemala no tienen acceso al agua ni a una fuente de saneamiento; la mayor carga la reciben las mujeres, pues son ellas quienes tienen que resolver los problemas para cocinar, para alimentar a sus hijos e hijas y para la higiene, aseguró Elisa Colom, experta en temas de recursos hídricos.
Colom indicó que los conflictos por acceder al vital líquido usualmente se generan entre quienes lo necesitan para la agricultura y las mujeres para solventar las necesidades de las familias en los hogares; se trata de una guerra de baja intensidad, ya que no involucra armas, que tiene poco interés en el escenario político de Guatemala.
Usualmente, los diálogos sociales se centran en cómo hacer llegar agua potable a las zonas rurales, en donde se enfrentan los peores problemas de salud debido a esa carencia, sin embargo es crucial que se aborde la situación de las áreas urbanas y periurbanas, donde el agua llega racionada y contaminada, enfatizó la entrevistada.
En la actualidad, sólo dos de las 334 municipalidades cumplen con los estándares internacionales de potabilización del agua, apta para el consumo humano; además, el 95 por ciento de las fuentes hídricas en el país están contaminadas, añadió la experta.
COOPERACIÓN
En el 2013, la entidad de las Naciones Unidas ONU-Agua, abordará los temas relacionados con la cooperación internacional y la gestión del vital líquido, en el marco del Día Mundial del Agua que se conmemoraro el viernes 22 de marzo.
El citado organismo internacional instó a los gobiernos para que desarrollen actividades conmemorativas que faciliten el abordaje del manejo sustentable de las fuentes hídricas y la importancia que tiene el apoyo internacional en las comunidades más pobres y desprotegidas en el planeta.
Las estadísticas de ONU-Agua señalan que todas las personas beben entre 2 y 4 litros de agua a diarios, sin embargo, la mayor parte está incorporada en los alimentos que consumimos; producir 1 kilo de carne de vacuno requiere de 15 mil litros de agua mientras que para cultivar 1 kilo de trigo mil 500 litros.
La buena gestión y la cooperación entre los diferentes grupos de usuarios facilitan el acceso al agua, la lucha contra su escasez y contribuyen con la reducción de la pobreza, en tanto que la cooperación permite un uso más eficiente y sostenible de los recursos hídricos y se traduce en beneficios mutuos y mejores condiciones de vida, concluye la información.