Centroamérica y la Unión Europea vuelven a negociar la próxima semana un Acuerdo de Asociación, tras un paréntesis de casi ocho meses por el golpe de Estado en Honduras, sin que este país se haya reintegrado a la comunidad internacional y con dudas sobre la incorporación de Panamá a la negociación.
Hasta la fecha, sólo Costa Rica y Panamá en la región han reconocido al gobierno de Porfirio Lobo, que asumió el poder el 27 de enero después de ser elegido en los comicios realizados bajo el gobierno de facto, instalado en Tegucigalpa tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contra el presidente constitucional Manuel Zelaya.
Sin duda, buena parte del camino quedará despejado si en la reunión que el Grupo de Río celebrará a partir del lunes en la ciudad mexicana de Cancún, decide reconocer al nuevo gobierno hondureño.
En el caso de Panamá, que ha participado como observador en las negociaciones con Bruselas, el problema es de otra índole.
Hasta ahora, sus vecinos le han exigido que integre la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) para participar en la negociación con Europa como miembro pleno, lo que implicaría adaptar su legislación a la normativa centroamericana, en particular en el tema de servicios financieros.
En el último encuentro de ministros, celebrado el miércoles en Guatemala, éstos decidieron posponer su incorporación en las negociaciones hasta que Panamá resuelva aspectos técnicos pendientes, lo que podría suceder antes de la entrada en vigor del acuerdo, que se espera sea firmado en la cumbre América Latina-Caribe y Unión Europea que se celebrará en mayo en Madrid.
De todas formas, para que Panamá se incorpore a la negociación, habría que cambiar el mandato negociador por parte del Consejo Europeo, lo que todavía no ha sucedido, aunque la mayoría de los países han dado señales positivas.
«Yo no veo cómo Panamá no va a ser parte del bloque centroamericano después de todo lo que hemos escuchado (…). Todo el mundo ha dicho que quiere ver a Panamá dentro del acuerdo y Panamá está dispuesto a estar dentro del acuerdo», dijo el ministro de Comercio e Industrias, Roberto Henríquez.
Pese a estas incógnitas, una delegación de negociadores panameños tiene previsto llegar a Bruselas a participar en esta VII ronda de negociaciones, en la que Honduras ejercerá de portavoz centroamericano.
En esta nueva ronda, que se prolongará hasta el viernes 26, los negociadores van a hacer un balance de los avances en los tres pilares del acuerdo: el comercial, político y de cooperación.
Centroamérica espera la reacción europea del «paquete de cierre» de la negociación que presentó en junio del 2009 y que se resuelvan todavía muchos flecos pendientes en los tres pilares.
Algunos de los temas pendientes son el reconocimiento de la Corte Penal Internacional -lo que no significa la adhesión a la misma, a lo que varios países centroamericanos se oponen, entre ellos Nicaragua y El Salvador-, la migración o el medio ambiente.
En el capítulo comercial, Centroamérica ha ofrecido desgravar al 90% de una lista de bienes y productos de importación, aunque no de manera inmediata, mientras que la UE propone eliminar aranceles al 92% de sus productos.
Quedan pendientes el azúcar, los productos orgánicos, la carne y los productos de alto contenido en azúcar. La solución al banano ha quedado expedita después de la reciente decisión de Bruselas de mejorar las condiciones de acceso a sus mercados.
Los negociadores también deben ponerse de acuerdo sobre aspectos técnicos como las reglas de origen, las excepciones, subsidios a la exportación, salvaguardas especiales, la tramitología para la importación y el órgano sobre solución de conflictos, según los negociadores costarricenses.
Además del encuentro de la próxima semana, los negociadores tienen otras tres rondas para cerrar capítulos antes de la cumbre de Madrid, el 17 y 18 de mayo.
De lo contrario, la Unión Europea «no tiene plan B», dijo a la AFP una fuente comunitaria.
Roberto Henríquez
Ministro panameño de Comercio e Industrias