Centroamérica: la más violenta e impune de Latinoamérica


El experto en seguridad, Juan Navarrete, ofrece su disertación en el Curso Regional sobre Seguridad y Derechos Humanos, el cual dio inicio hoy en la Procuradurí­a de Derechos Humanos, y que ocupará toda la semana.

Guatemala junto con Honduras y El Salvador tienen los í­ndices más altos de homicidios en la región latinoamericana, debido a la violencia e impunidad con que la criminalidad actúa.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Los tres paí­ses conforman el denominado Triángulo Norte, donde las tasas de homicidios alcanzan los 60 fallecidos por cada 100 mil habitantes, mientras que la media en América Latina es de 26 homicidios por cada 100 mil habitantes.

«Estamos llegando al triple de la tasa latinoamericana y estamos por mucho arriba de la tasa mundial de homicidios, eso nos coloca en una situación preocupante», aseguró Edgardo Amaya, experto en Seguridad y Justicia Penal, quien participa del Curso Regional sobre Seguridad y Derechos Humanos que se desarrolla en el paí­s esta semana.

Según Amaya, los tres paí­ses viven en un área de guerra civil, pese a la inexistencia de bandos contrarios, advierte que los diferentes actores de la criminalidad: delincuencia común, crimen organizado, están cobrando vidas de personas en cantidades desproporcionadas.

Debilidad institucional

El experto afirma que la tradición histórica de las dictaduras debilitó a las instituciones encargadas de brindar seguridad pública, ya que por mucho tiempo éstas las educaron para funcionar en contextos antidemocráticos.

«Los problemas de corrupción no son atacados por lo que esta situación sirve de semillero para el crimen organizado, y cuando este puede invadir las instituciones lo que hace es procurar su propia impunidad, por lo que se generan cí­rculos perversos donde la corrupción permite el crecimiento de la impunidad y el Estado se debilita más», argumentó.

Participación ciudadana

La participación activa de la ciudadaní­a es visualizada como la principal solución a este panorama. «El ejercicio de la ciudadaní­a, el control democrático de las instituciones y la exigencia del cumplimiento de polí­ticas eficientes y eficaces para la garantí­a de su seguridad y el respeto de los derechos humanos, es fundamental para modificar esta situación», indicó Amaya.

Polí­ticas represivas

A criterio de la consultora del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Isabel Albaladejo, quien también participó del evento organizado por la Procuradurí­a de los Derechos Humanos de Guatemala, las polí­ticas represivas que se implementan, especialmente en los tres paí­ses mencionados, únicamente contribuyen al incremento de la criminalidad.

«Desde la década de los 90, hasta la fecha, América Latina ha incrementado sus niveles de inseguridad, criminalidad y delincuencia, las cuales se acrecientan por el diseño de estrategias que no son integrales, sino aisladas y que responden a un sí­ndrome del corto plazo de la urgencia social», sostuvo Albaladejo.

La experta dijo que al continuar con la implementación de acciones que privilegian el uso de la fuerza, por encima de estrategias integrales que aborden el problema desde un enfoque de derechos humanos y el fortalecimiento institucional, la inseguridad y la violencia se incrementarán.

«En El Salvador, por ejemplo, entre 2002 y 2006 con las polí­ticas de Mano Dura, se duplicó de dos mil a cerca de cuatro mil, la tasa de homicidios», recordó la entrevistada.