Luego de la crisis política en Honduras, todo parece haber vuelto a la normalidad, por lo que ahora dos países, Guatemala y El Salvador, solicitan que el país afectado por el golpe de Estado vuelva a ser reconocido por organizaciones internacionales.
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Luego de la visita de Porfirio Lobo a nuestro país, respondiendo a una invitación de las Cámaras de Comercio Centroamericanas, el presidente guatemalteco ílvaro Colom declaró que «siempre se ha reconocido al nuevo presidente hondureño», esto, a pesar de indicar ante los medios nacionales, durante diversas ocasiones, que «el nuevo Gobierno no será reconocido si no se restituye a Manuel Zelaya antes de la toma de posesión».
Sin embargo, el reconocimiento fue dado sin cumplir con la condición, y ahora, es Colom, en compañía de su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, quien aboga ante la Organización de Estados Americanos, (OEA), y ante el Sistema de Integración Centroamericana, (SICA), que se acepte entre sus filas al vecino país hondureño.
RECONOCIMIENTO INMEDIATO
Respecto a ello, analistas consultados han dicho que el reconocimiento del nuevo Gobierno permite que la región centroamericana se beneficie, tanto en su economía como en su equilibrio democrático.
Para el ex vicepresidente y ex canciller Eduardo Stein, quien ahora coordina la Comisión de la Verdad instalada en Honduras para aclarar los acontecimientos antes, durante y después del golpe de Estado, este reconocimiento se da a nivel regional y para Guatemala es beneficioso por su «relación histórica» con el vecino país.
Además, una opinión similar es la proporcionada por Luis Mack, jefe del área sociopolítica del Instituto de Análisis e Investigación de los Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, (IPNUSAC), quien afirma que la postura guatemalteca es lógica tomando en cuenta que nuestro país, El Salvador y Honduras, son naciones cercanas, que trabajan en el Plan Trifinio y tienen mucho intercambio comercial y migración.
NECESIDAD
Para Mack, es indudable que Guatemala y El Salvador son los países más interesados en que Honduras vuelva a ser parte de las organizaciones internacionales, pues con ello puede también mejorar su nivel económico y sus relaciones comerciales y políticas.
«Es una buena decisión de los gobiernos de Guatemala y El Salvador abogar por Honduras», indica el entrevistado.
Además, según explica el representante de IPNUSAC, al momento en que el país vecino recupere sus relaciones económicas y mientras más rápido mejore su dinámica interna nuestro país se verá beneficiado, tanto por incrementar las relaciones comerciales y en el avance de los programas bilaterales, incluido el Plan Trifinio.
«Ser reaceptada por la OEA es un signo de que Honduras se está encaminando a la formalidad institucional», dice Mack.
PELIGROS
Las implicaciones que puede acarrear para Guatemala el solicitar la aceptación del país que violentó sus leyes, no son para alarmarse, así lo explican los entrevistados.
Stein dice que, debido a que en Honduras se procuraron los compromisos democráticos, por lo que de esta manera se abre una puerta para recuperar la normalización de las relaciones entre este país y los integrantes de la región centroamericana y asociaciones internacionales.
Aunque para Mack, eventualmente puede suceder que en Guatemala, a raíz de la lucha por el reconocimiento de Honduras en la OEA y el SICA, vea afectadas sus relaciones con países afines a Venezuela, quienes pretenden organizar una asociación independiente a Estados Unidos.
Sin embargo, para el analista, más allá de los posibles problemas que pudieran presentarse por ello, no existe algún motivo para temer que nuestro país se vea afectado o corra algún peligro ante el acto de reconocimiento y apoyo a la reinstalación del país que padeció con el golpe de Estado.
«Lo veo como algo positivo y, si tiene riesgos, éstos son mínimos», asegura Mack.
INTEGRACIí“N
Sobre la situación de la región centroamericana, el analista comenta que ésta «desde hace tiempo tiene mala salud y se ha quedado estancada», según indica el experto, esto se debe a los cambios de Gobierno y a las «convulsiones» que se han padecido por situaciones como las del golpe de Estado y otros factores como la salida de Panamá y que Costa Rica no fue incluida de manera adecuada en el SICA.
Además, negociaciones de prioridad que los países centroamericanos sostenían con naciones europeas se han quedado estancadas, por lo que normalizar las relaciones de un país, en este caso Honduras, con los otros de su región permitirán que en bloque se continúe con estas charlas.
Por otro lado, el reconocer unas elecciones que fueron celebradas bajo un Gobierno de facto podría enviar una señal equivocada, pues, como comenta Mack, se podría hacer ver que los golpistas «se salieron con la suya».
Sin embargo, el mismo experto analiza el hecho e indica que las pérdidas sufridas por el vecino país son cuantiosas, tanto para Honduras como para los países vecinos, «el mensaje que esto va a enviar al resto de países es que más bien se debe pensar en hacer esto, (un golpe de Estado), porque el costo es demasiado alto.