El editorial de La Hora de ayer titulado “Urgidos de dinero” no puede ser más claro y elocuente, los señores del Ejecutivo recién se dan cuenta que lo que muchísima gente repitió hasta la saciedad se estaba haciendo realidad. El aumento al impuesto a la circulación de vehículos planteado en la reforma fiscal tuvo el efecto contrario que pretendían los burócratas, la recaudación bajó, por este y otros aumentos impositivos, a niveles que asustaron al presidente Pérez Molina de tal manera que tuvo que recular en su decisión y otorgar un descuento del 50% de lo previsto.
Es evidente que al “técnico” del Ministerio de Finanzas, el señor Pavel Centeno, tiene un lado de político que supera con creces sus aptitudes técnicas como economista y financiero porque la gran mayoría de sus actuaciones han sido erráticas y sin sentido. Ganó su berrinche político contra el extitular de la SAT, además, logró hace meses que el Presidente se tragara todo su rollo para aprobar las mal nacidas modificaciones fiscales que hoy nos tienen en una posición difícil. Es increíble lo caradura que puede ser este personaje cuando ahora declara que la reducción ofrecida en el impuesto de circulación es porque tienen la conciencia social de la Madre Teresa. Todos sabemos que las finanzas del Ejecutivo están raquíticas y que la mejor manera de darles un “boost” es facilitando el pago y bajando las tasas. Y esta es la única preocupación de este señor, no los bolsillos de los tributarios sino las cajas del erario público.
El señor Presidente es corresponsable de este desmadre fiscal, pero como él no se va a ir lo que debiera de hacer es despedir inmediatamente al ministro de Finanzas Pavel Centeno, porque no hay duda que es él quien lleva las riendas de estos temas en el Ejecutivo. No es posible que tengamos un ministro que un día dice una cosa y al otro cambia totalmente su visión de la problemática. Este señor ya ha hecho suficiente mal al país como para continuar en su puesto. Otto Pérez recapacitó-mejor tarde que nunca- en el asunto del impuesto y de la misma forma como retrocedió, debiera de retroceder en su decisión de tener al señor Centeno como su brazo derecho en estos temas.
No cabe duda que este es el mismo Ministro que le ha estado recomendando al Presidente seguir aprobando y utilizando instrumentos de deuda para funcionamiento. Lástima que cuando esta bomba estalle, ya el señor Centeno estará lejos y no apreciará los efectos nefastos que provengan de sus sesudos consejos.
A mí me da la impresión de que nos tratan como animalitos de corral, nos dan de comer solo con el fin de engordarnos para llevarnos al rastro. Los comentarios del Ministro son ahora la invitación para comer, pero en cuanto engordemos un poco nos verá con otros ojos y la conciencia social se le olvidará. Este episodio de la vida nacional debiera de despertar a muchos porque deja ver lo importante que somos los tributarios para que estos señores se sigan atascando. No es posible que sigamos como que si nada pagando impuestos mientras ellos no hacen su parte con dos dedos de frente. No se nos ocurra tampoco abandonar el cuidado y dejar la crítica a cambio de este engaña bobos porque está claro que esta tarea es de eterna vigilancia.