A pocos días de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, y mientras en Naciones Unidas la Comisión del Estado de la Mujer acaba de celebrar su sesión «Beijing 15», es preciso hacer una evaluación de los avances y retrocesos en la promoción de los derechos de la mujer.
Quince años después de la Declaración de Beijing, la situación de las mujeres sigue siendo difícil debido a discriminaciones persistentes y a la violencia en su contra. Estas violaciones generalizadas contradicen el principio de universalidad de los derechos humanos y los objetivos del Milenio para el Desarrollo. Es indudable que la mujer no goza plenamente del espacio ni del respeto que se merece.
La promoción de los derechos de la mujer y la lucha contra las discriminaciones y la violencia contra las féminas es una prioridad de la diplomacia francesa y mi país ha sido proactivo en este tema, tanto en el seno de la Unión Europea como en el marco de las Naciones Unidas. La violencia contra las mujeres constituye un fenómeno destructor que afecta gravemente sus oportunidades. Las violencias hacia las mujeres en situaciones de conflicto armado y de posconflicto son un tema en el cual mi país se ha movilizado fuertemente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El reciente «Tribunal de Conciencia contra la violencia sexual hacia las mujeres durante el conflicto armado en Guatemala» ha demostrado cuán doloroso puede ser este tema para una sociedad.
A nivel nacional, a fin de promover el papel de la mujer en la vida política, Francia cuenta desde el año 2000 con una ley que favorece el acceso igualitario de hombres y mujeres a cargos electivos. Esta norma, que ha jugado un papel importante en la igualdad de género en la política, requiere que las listas de candidatos sean conformadas con un número igual de hombres y mujeres bajo pena de sanciones financieras para los partidos políticos. Las mujeres ocupan hoy el 20 por ciento de los escaños de la Asamblea Nacional y del Senado y el 46 por ciento de los cargos ministeriales. Existe ahora una iniciativa de ley para imponer una representación equitativa de las mujeres en las juntas directivas de las empresas. Estas medidas correctivas son esenciales para fomentar vocaciones y abrir espacios.
En el tema de violencia, el Parlamento francés está por aprobar una ley que crea el delito de violencia psicológica dentro de la pareja (tipificación que ya existe en la ley guatemalteca). Sabiendo que la violencia física contra las mujeres es siempre precedida de acoso moral, es crucial nombrar y castigar estas agresiones silenciadas para que sus autores y sus víctimas tomen conciencia de su carácter inaceptable. Es importante romper el silencio y la cadena que puede conducir a femicidios. Pues como lo menciona en su informe 2010 la organización Vital Voices, casi el 50 por ciento de homicidios de mujeres en Guatemala ocurren en su domicilio.
La lucha contra las discriminaciones hacia las mujeres es un tema prioritario de interés general, que necesita esfuerzos conjuntos del Estado y de la sociedad civil y requiere cooperación a nivel internacional. No puede haber sociedades sanas sin un equilibrio armonioso entre los géneros basado en la dignidad de cada uno. masmujeresmejorpolitica@gmail.com
*Embajadora de Francia