La reciente declaración dictada por la Organización de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, el pasado 13 de septiembre ha sido bien recibida por las organizaciones defensoras de los derechos humanos en el país.
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La declaración protege los derechos humanos, la propiedad y los recursos, beneficiará a más de 370 millones de personas que habitan en el mundo, que son consideradas indígenas.
Romeo Tiu, de la Comisión Presidencial contra la discriminación y racismo contra los pueblos indígenas en Guatemala, aseguró que el pronunciamiento busca mejorar la situación de los pueblos que han sido marginados históricamente.
«Esto refuerza en gran medida todo el esfuerzo nacional que se ha hecho y lógicamente, si bien esta declaración (…) no es vinculante, sí es jurídicamente válida para su análisis e incorporación en la teoría del derecho internacional, lo que plantea cambios en la interpretación de las leyes nacionales», afirmó Tiu.
Igualdad de condiciones
Por su parte, María Teresa Zapeta de la Defensoría de la Mujer Indígena, explica que la lucha que han iniciado desde hace más de 20 años busca la igualdad de condiciones y no privilegios y beneficios para el pueblo indígena.
La decisión que no fue aceptada por los representantes de Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia ante el Consejo de la ONU se debió, según Zapeta a intereses propios de los gobiernos de esos Estados.
«El derecho y el acceso a la tierra y al territorio, quizá estos términos son los que generaron mayores dificultades para su aprobación», concluye Zapeta.