El Arzobispado de Guatemala calificó ayer de «histórica» una resolución judicial que dejó firme la sentencia de 20 años de prisión a dos militares y un sacerdote por el brutal asesinato del obispo Juan Gerardi, perpetrado en 1998.
«Para nosotros es un hecho histórico haber conseguido una sentencia definitiva en un caso que fue tan polémico, pero en el que se demostró la responsabilidad de los condenados», afirmó a periodistas el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), Nery Rodenas.
El activista explicó que la Corte de Constitucionalidad (CC), máxima instancia jurídica de este país centroamericano, rechazó los recursos planteados por los condenados en la que pedían una ampliación y aclaración sobre la sentencia.
El 22 de marzo de 2005 una Corte de Apelaciones impuso 20 años de prisión al coronel Byron Disrael Lima Estrada y su hijo el capitán Byron Lima Oliva, así como al sacerdote Mario Orantes, por el delito de «cómplices» de asesinato.
Inicialmente, en el 2001, el Tribunal Tercero de Sentencia había condenado a los implicados a 30 años de prisión por el delito de «coautores» del crimen del religioso, pero ese delito no figura en el código penal guatemalteco y por eso apeló la defensa.
En esa ocasión también se sentenció a 20 años de prisión al especialista del Ejército, Obdulio Villanueva, quien fue asesinado en la cárcel en 2004 durante un motín.
Rodenas indicó que con la resolución de la CC se dejaron abiertas las causas para continuar con la investigación contra otros militares supuestamente implicados en el crimen del prelado, especialmente los autores intelectuales.