Corea del Norte celebraba hoy viernes los 65 años de su «Querido líder» Kim Jong-il con coloridas manifestaciones y nuevos llamados a mantenerse en pie de guerra frente a los belicosos designios de los «imperialistas estadounidenses».
Pocos días después de un acuerdo firmado el martes en Pekín, en el que Pyongyang se comprometió a desmantelar sus instalaciones nucleares, las instancias del país se unieron en una carta donde prometen a Kim Jong-Il que continuarán tras su rumbo para construir «un Estado socialista poderoso».
«Los soldados del Ejército Popular, así como la población, mantendrán su preparación para enfrentar las maniobras de los imperialistas norteamericanos ante la perspectiva de una agresión», según la carta dada a conocer por la agencia oficial KCNA.
«Si los enemigos osan desencadenar el fuego de la guerra, movilizaremos todo nuestra potencia de lucha … y los aplastaremos sin piedad, cumpliendo la tarea histórica de unificación nacional», afirma el documento.
Las celebraciones fueron una nueva ocasión para que la dictadura se congratulara con su nuevo estatuto de potencia nuclear, confirmado el 9 de octubre pasado con la explosión de su primera bomba atómica.
El presidente del Parlamento, Choe Thae-bok, describió así la exitosa prueba de octubre como «la demostración emocionante de la grandeza y de la potencia» del país.
El cumpleaños del «Querido líder», objeto de un increíble culto de la personalidad, fue festejado con múltiples acontecimientos, como competiciones deportivas y el festival de la flor nacional «Kim-jong-ilia», una especie de begonia.
Como es la costumbre, miles de parejas bailaban vestidas con el traje tradicional coreano en la plaza principal de la capital Pyongyang, según imágenes de la televisión.
Los 23 millones de norcoreanos, víctimas de una escasez crónica de alimentos, recibieron en esta ocasión un mes completo de raciones, según el diario surcoreano Chosun Ilbo.
La fiesta nacional, que coincide con el comienzo del Año Nuevo lunar, es tradicionalmente ocasión de reuniones y comidas familiares.
Ofrendas florales fueron depositadas ante la estatua gigante de Kim Il-sung, fundador de Corea comunista fallecido en 1994. Las calles estaban adornadas con paneles con la cifra «2.16» por 16 de febrero.
Los 65 años de Kim Jong-il, hijo de Kim Il-sung al que sucedió en 1997, se celebran en momentos en que el líder parece disfrutar del pleno control del país, a pesar de los numerosos problemas de que sufre: habruna, cortes de energía eléctrica, cuentas congeladas en los bancos en el extranjero, aislamiento internacional debido al desarrollo de su arsenal atómico…
Kim Jong-Il dispone en su favor de un elemento de peso: el ejército y su más de un millón de soldados.
«Kim Jong-il se mantiene firme», destacó el profesor Kim Keun-sik, de la Universidad de estudios norcoreanos con sede en Seúl. «Simplemente no existe ningún grupo de elite capaz de representar un desafío para el reino de Kim Jong Il», agregó.
Carta difundida por el cumpleaños de Kim Jong-il.