Celebramos a Guatemala… equivocadamente


Ramiro-MacDonald-2013

Sábado 14 de septiembre de 2013, 16:15 horas, Boulevar Liberación. El carril derecho lo han dispuesto para uso exclusivo de los “antorchistas”. Me da dolor de cabeza observar el total desorden en que se desplazan. Ocasiona grima, irrita la forma como se comportaban casi todos: irresponsable, temerariamente.

Ramiro Mac Donald


¿Estas marchas son una demostración de amor a Guatemala?
Estamos jodidos, pensé, los chapines sí que somos patéticos.
   
Pocas horas después, con pena, leo el libro: La Prospectiva: qué es y para qué sirve (Forciniti y Elbaum) que sanciona: «una sociedad que asume el pluralismo, la equidad, y la resolución pacífica de sus conflictos como forma de convivencia diaria, es más probable que alcance futuros democráticos que aquellas sociedades en donde las consignas cotidianas riman más con el autoritarismo, con la violencia, la injusticia y la corrupción”. Y pienso con enorme envidia  en otros países de América Latina, que han ido logrando desarrollar democráticamente sus instituciones (y con vergüenza) tengo que afirmar que Guatemala, sigue empantanado en esos cuatro adjetivos tan duros pero ciertos en nuestra cotidianidad: autoritarismo, violencia, injusticia y corrupción.

Es muy frustrante tener que aceptarlo, pero para muchos artistas, intelectuales y pensadores por momentos es asfixiante vivir en una nación que se desangra por la violencia diaria y donde la corrupción imperante contamina, pudre la vida en sociedad. Aquí no hay justicia y el autoritarismo sigue como forma de gobierno, empoderándose en todos los órdenes de nuestras vidas. Ahora entiendo que estamos cosechando los frutos de una sociedad fracturada, desencontrada. Guatemala es uno de los países en el mundo con los mayores niveles de desigualdad, racismo y exclusión. ¿Cómo se podrán superar estos terribles problemas en el corto o mediano plazo, con una realidad tan negativa y con tan poca visión de futuro?

Forciniti y Elbaum insisten que: «los estudios y análisis del futuro de nuestros países deben estar comprometidos no sólo con la sustentabilidad del desarrollo sino con la superación de los problemas del presente». Y estiman que no hay que pensar en un determinismo para que -los errores del pasado- impliquen una condena a repetirlos en el presente. Ojalá y sea cierto… y haya oportunidad de salir de este círculo vicioso que son el autoritarismo, la violencia, la injusticia y la corrupción. Siguiendo las ideas de estos autores, lo correcto sería generar consensos, articular futuros deseables (dentro de los posibles) y contribuir desde las políticas y las acciones presentes… a delinear proyectos de futuro. Solo así, no como simples recetas, sino con actitudes serias, podríamos alcanzar algún día una sociedad más democrática, más integrada en todo sentido, con verdadera justicia y más sensible a ingentes problemas que hoy son una afrenta a la dignidad de los guatemaltecos.

Estas reflexiones surgen en el marco de las celebraciones de un nuevo aniversario de la Independencia, que es festejado en todo el país, aunque la verdadera independencia no fue el 15 de septiembre de 1821, sino hasta el 1 de julio de 1823. Pero sucede que la primera fecha está arraigada popularmente y el ¿fervor patrio? desborda calles, avenidas, plazas. Sin embargo, soy del criterio que este es otro mito popular creado  para insuflar «divertimiento» y hacer olvidar las penas diarias, por unas horas. Me disgusta y ofende el despilfarro en dinero de familias pobres en caros uniformes diseñados con muy mal gusto, en instrumentos musicales para bandas militaristas; ver a las niñas vestidas de forma provocativa y a los jóvenes marchando como soldaditos de plomo… en especial porque los últimos 192 años- hemos vivido más tiempo en dictaduras militares que en verdadera democracia. Veo a una juventud emocionada correr detrás de quien lleva la antorcha… y creo que eso es puro patrioterismo. No creo correcto ni sano celebrar así las fiestas patrias, y además, en una fecha equivocada.