Con motivo de la celebración mañana del Achura, la fecha más sagrada del islam chiita, miles de peregrinos, muchos vestidos de negro y azotándose las espaldas con cadenas, invadieron hoy las calles de Kerbala, la ciudad santa al sur de Bagdad, sumamente vigilada por temor a atentados.
Bajo la mirada atenta de los agentes, miles de chiitas procedentes del mundo musulmán se sometían uno tras otro a los numerosos controles, hasta alcanzar los imponentes santuarios del Imán Hussein y de su medio hermano, Imán Abbas, principal destino de la peregrinación.
«El Achura es cada año más impresionante», comentó un campesino sexagenario, al observar el desfile de fieles, algo impensable hasta la caída en 2003 del régimen de Saddam Hussein, represor de la comunidad chiita.
Unos dos millones de personas son esperadas mañana en Kerbala, controlada por 20 mil efectivos de seguridad.
Insurgentes de la mayoría sunita han provocado verdaderos baños de sangre en años anteriores. Y sin ir más lejos, un terrorista suicida acabó ayer con la vida de ocho personas durante una procesión del Ashura en Baquba, al norte de Bagdad.
Los rituales conmemoran el asesinato del Imán Hussein, nieto del profeta Mahoma e hijo de Alí, fundador del chiismo, a manos de las tropas del califa sunita Yazid en el año 680 en Kerbala.
Es en esta ciudad donde los festejos alcanzan su clímax, aunque su celebración tiene lugar en todo el país.
La tradición dicta procesiones en las que hombres e incluso niños, se autoflajelan en el torso con cadenas, al ritmo festivo de tambores y panderetas, una práctica que para los fieles expresa el remordimiento y la culpa de no haber salvado al imán.
El Imán Hussein «se sacrificó por nosotros», explicó Ather Taha, un estudiante de 16 años llegado de Bagdad junto a su amigo, Adel Hussein, que apostilló: «Su sacrificio fue por nuestra fe».
En Nayaf, a unos 50 kilómetros de Kerbala, otros 20 mil policías velarán por la seguridad de los peregrinos.
En diez provincias iraquíes así como en la capital, entró en vigor anoche un toque de queda de 48 horas impidiendo la circulación de vehículos.
Los chiitas recuerdan con horror la matanza de 170 peregrinos en una serie de ataques con bomba en 2003 perpetrados en Kerbala y Bagdad, durante el festival.
La poderosa milicia del jefe radical chiita Moqtada Sadr, el ejército del Mahdi, amenazó por su parte hoy con suspender el alto el fuego decretado el pasado agosto en Kerbala si el gobierno no pone orden en sus servicios de seguridad.
En un comunicado, la milicia denunció el «apoyo aportado por el gobierno a criminales en los servicios de seguridad sin castigarlos ni tomar medidas judiciales contra ellos».
Coincidiendo con el Achura, violentos combates estallaron hoy en Basora y Nasiriya, dos ciudades del sur de Irak, entre partidarios de una secta mesiánica chiita y las fuerzas de seguridad iraquíes.
Por el momento, se desconoce el número de víctimas de estos enfrentamientos.
Varias «decenas» de miembros de una secta mesiánica chiita, entre ellos su jefe militar, murieron hoy en la ciudad sureña iraquí de Basora en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad iraquíes, afirmó un responsable de la policía local.
«Varias decenas de seguidores» de una secta liderada por Ahmed al Hassani Al Yamani resultaron muertos en los combates que estallaron a media jornada en Basora», la segunda ciudad del país a 550 km al sur de Bagdad, declaró en un comunicado el jefe de la policía local, general Abdel Jalil Jalaf.
El jefe militar de la secta, Abu Mustafá al Ansari, también perdió la vida en las escaramuzas, agregó.
Este balance no se ha podido confirmar con una fuente independiente.
Los enfrentamientos proseguían al anochecer, aunque habían bajado de intensidad.