Los ministros de Finanzas de la zona euro reunidos hoy en Oporto (norte de Portugal) indicaron que vigilan «muy de cerca» la situación del mercado de cambios, en momentos en que la moneda única bate récords frente al dólar.
«Vigilamos muy de cerca las evoluciones» del mercado de cambios, donde el euro se acerca al umbral de los 1,40 dólares, dijo el presidente del Eurogrupo (foro de ministros de Finanzas de la zona de la moneda única), el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker.
«Aún pensamos que nuestras explicaciones en el pasado durante el G7 siguen siendo válidas» al respecto, agregó.
Los países más industrializados del mundo, reunidos en el seno del Grupo de los Siete (G7), estimaron varias veces como «indeseable» la «volatilidad excesiva» del tipo de cambio, en referencia a la fuerte progresión del euro frente al billete verde.
De su lado, la ministra francesa Christine Lagarde centró sus preocupaciones en las monedas japonesa y china. «El yen y el yuan son monedas que actualmente plantean problemas para el comercio internacional», dijo.
Pese a estas afirmaciones, Juncker y otros ministros relativizaron el impacto del alza del euro y de los precios del petróleo en el crecimiento económico del continente, aunque reconocieron que las exportaciones podrían verse afectadas.
«Estaba más preocupado en la época en la que el euro era demasiado débil», dijo en ese sentido Juncker, en momentos en que la moneda única se encuentra en un nivel nunca alcanzado frente al dólar desde su creación en 1999.
En octubre de 2000, el euro, lanzado 22 meses antes a una tasa de cambio de 1,17 dólares, había tocado fondo frente al billete verde a 0,82 dólares, empujando a los principales bancos centrales del mundo a intervenir en el mercado para frenar la caída.
Hoy en día, una acción del mismo tipo para evitar el movimiento contrario no parece estar en la mente de los responsables económicos europeos.
«El crecimiento es vigoroso en Europa y la economía es sólida. Entonces, podemos hacer frente» a nuevos récords del euro, juzgó el ministro austríaco de Finanzas, Wilhelm Molterer.
Su homólogo belga Didier Reynders se mostró en cambio más cauteloso. «Por supuesto estamos preocupados en lo que concierne numerosas exportaciones, hacia Estados Unidos, hacia China», dijo.
En cambio, el ministro belga señaló que el Eurogrupo está más precupado por «la evolución del crecimiento económico».
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acaba de advertir que la crisis financiera mundial provocará una desaceleración de la actividad económica en los grandes países industrializados.
El martes, la Comisión Europea revisó levemente a la baja su estimación de crecimiento para la zona euro en 2007 a 2,5% del PIB, contra 2,6% en su anterior previsión de mayo.
En lo vinculado con Europa, la desaceleración parece ser particularmente pronunciada en Francia, país para el cual Bruselas rebajó su estimación de crecimiento de 2,4% a 1,9% del Producto Interno Bruto (PIB).
Los socios europeos de Francia temen que esta reducción del crecimiento impida a París cumplir con los compromisos asumidos en abril pasado por los países de la zona euro de mantener un presupuesto equilibrado, con un regreso a un déficit cero en 2010.
En ese sentido, el Eurogrupo criticó el viernes a Francia por no hacer los esfuerzos necesarios para controlar su déficit.