Causan molestias en garitas con talanqueras


Han surgido centenares de empresas de policí­as privadas que funcionan en los diversos lugares del paí­s, unas bien o más o menos bien, pero otras funcionan mal, muy mal, al menos respecto de agentes que ofenden con su comportamiento a los conductores de vehí­culos que ingresan en las colonias y en otros lugares. Esos polizontes cometen excesos insoportables y reprobables.

Marco Tulio Trejo Paiz

Se estima que en casi un 90 por ciento de los mencionados cuerpos policiales está integrado por personal antitécnico, impreparado, abusivo y de dudosos antecedentes. Muchos pertenecieron a la Policí­a Nacional (ahora Civil), pero, según se ha denunciado públicamente, en la citada institución cometieron toda clase de fechorí­as. Es así­ como han contribuido a ocasionar desprestigio a la entidad que fue creada para garantizar orden y seguridad a las personas y sus bienes La prensa nacional ha informado oportunamente acerca de lo que se atribuye a los malos elementos de las policí­as privadas, algunos de los cuales han sido objeto de atentados como por represalia a sus actos de insolencia y agresiones, incluso contra menores de edad. Ya se sabe que por estar revestidos de autoridad, los polizontes protagonizan hechos arbitrarios, agraviosos y aun criminales que desdicen de su formación o preparación técnica, por lo que se les considera indignos de envolverse en los uniformes que los identifica. La proliferación de policí­as privados viene siendo como los enjambres de abejas y de moscas… También se está dando la fea impresión de que nuestro paí­s se encuentra en un estado de sitio permanente, y eso en nada beneficia a este pedazo de suelo centroamericano, pues, por el contrario, le causa perjuicios porque no hay la inversión de capital extranjero, ni nacional, que se necesita para ir hacia delante. Antes bien, caminamos como el cangrejo, muy estancados y como hundiéndonos más y más en el tremedal!!! Con referencia clara a lo que ocurre en la gran cantidad de colonias y en otros lugares de la capital y demás ciudades de la República donde existen garitas de policí­as privados, podemos decir que cuando se trata de ingresar para visitar familiares -incluso enfermos-, gente de negocios, amigos, etcétera, las personas se topan con esos «chontes» privados, poco o nada capacitados, muchos de ellos abusivos y ofensivos por su evidente mala educación, por lo que manchan con el desprestigio a los cuerpos de policí­a privada en forma generalizada, que se supone, les dan instrucción en cuanto a la manera de actuar con la compostura necesaria. Son, en cambio, irrespetuosos, groseros, tercos e intransigentes e intratables. Las excepciones son pocas, poquí­simas…

En cualquier momento pueden los conductores de vehí­culos afectados y ofendidos sentar, conforme a la ley, aleccionadores y correctivos precedentes mediante la intervención de las autoridades de derechos humanos, del Ministerio Público, de abogados y notarios, a la vez de los jefes respectivos y hasta de la Policí­a Nacional Civil que sí­ sabe cómo debe tratar al público indiscriminadamente.

Hay «polacos» privados que por ser legos o semilegos, por ser ineptos, dada su falta de preparación; de mala gana, ceñudos, rechazan los carnés de identificación que extienden a sus afiliados las instituciones de prensa, las de otras entidades expedidas con todos los respectivos requisitos. Lo que exigen tercamente es la licencia de conducción de vehí­culos. La cédula de vecindad y los pasaportes les vienen sobrando… Ha habido no pocos casos de que se «esfuman» las licencias.

El Presidente de la República, los ministros de Estado, los diputados al Congreso y otras autoridades de alto rango, respetables, no dan portazos en las narices a los periodistas que, identificados con sus carnés, se entrevistan con tales funcionarios. ¡Ah!, pero los polizontes privados que hacen de las suyas en las garitas donde se han colocado talanqueras y otros obstáculos, sí­ son arbitrarios, tercos, tan maleducados que ni siquiera contestan saludos, mucho menos explican razones justificables. Parecen afásicos… La entrada a Lomas de Portugal y a ciertos entes comerciales e industriales es un molesto ejemplo, entre tantos otros.