Apoyados por la Iglesia italiana, el Vaticano y la derecha, las asociaciones católicas vaticinan un maremoto popular mañana en Roma para defender la familia tradicional y enterrar el proyecto del gobierno de Romano Prodi sobre el reconocimiento jurídico de las parejas homosexuales.
La concentración, a partir de las 13:00 horas en la plaza San Giovanni, delante de la basílica de San Juan de Letrán, se enmarca en un contexto de tensión creciente con los laicos, que celebrarán en el mismo momento una contramanifestación en la plaza Navona de Roma.
Las asociaciones católicas esperan cien mil personas y los más optimistas apuestan por un millón de simpatizantes, una cifra que podría dar la estocada definitiva al proyecto de ley destinado a dar existencia legal a las parejas de hecho.
El texto, adoptado por el gobierno de Prodi a principios de febrero, va por mal camino en el Parlamento ante la hostilidad de la derecha y del movimiento católico de centro-izquierda.
Dos ministros del ala católica y numerosos parlamentarios de la Margarita, uno de los pilares de la coalición gubernamental de centro-izquierda, participarán en la manifestación junto a la derecha.
«Será una gran concentración popular, la primera vez que los católicos bajan a la calle para recordar su apego a la familia», explicó un organizador, Domenico Delle Foglie.
«Hasta ahora hemos callado, a pesar de unas políticas familiares muy insuficientes. Pero el Dico (el proyecto de ley que crearía un contrato para las parejas de hecho) fue la gota que desbordó el vaso. Una provocación política y una competencia desleal para el matrimonio», aseguró.
País muy católico, Italia no ha resistido la transformación de su modelo familiar, con un fuerte descenso de los matrimonios (de 419 mil en 1972 a 250 mil en 2005) y una duplicación de los hijos de concubinos en 10 años.
La Iglesia italiana, acusada con frecuencia de injerencia en la vida política, pidió a sus obispos que se abstengan de manifestarse, pero animó a los sacerdotes y religiosas a movilizarse y multiplicar los llamamientos a los fieles en las iglesias.
En 2005, la Iglesia y el Vaticano libraron una enconada batalla contra un referéndum de iniciativa popular destinado a facilitar en Italia la procreación asistida, y preconizaron con éxito una abstención masiva.
Las intervenciones de la Iglesia contra las uniones de los homosexuales generaron fuertes tensiones con el mundo laico en las últimas semanas, sobre todo cuando la prensa reprodujo palabras del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal italiana, Angelo Bagnasco, que relacionaban implícitamente uniones civiles, incesto o pedofilia.
Objeto de pintadas hostiles en las paredes de las ciudades italianas, Bagnasco recibió recientemente un sobre con una bala y una foto suya con una cruz gamada. Las autoridades decidieron ponerlo bajo protección policial.
La semana pasada, las polémicas volvieron a florecer cuando el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, asimiló a «terrorismo» las críticas de un artista italiano en el tradicional concierto rockero del 1 de Mayo en Roma.
«La manifestación no llega forzosamente en el mejor momento para la Iglesia, que puede temer una ruptura con la sociedad civil debido a todos estos deslices», estimó Franco Garelli, profesor de sociología de las religiones.
«Los espíritus se exaltaron de verdad estos últimos tiempos, y seguro que la jerarquía católica intentará calmar los ánimos. Será seguramente una manifestación masiva, pero puede que no sea una demostración de fuerza», concluyó.