«Â¡Pinchame!», tituló en su portada el deportivo Olé, con una imagen del estelar Juan Sebastián Verón, símbolo del equipo «pincha» y figura de la final, besando la Copa que también había levantado su padre, Juan Ramón Verón, otro histórico de Estudiantes, cuando el albirrojo alzó la Libertadores tres veces seguidas, entre 1968 y 1970.
«Sólo el fútbol puede lograr que once leones rieguen de sangre y sudor un pasto hostil. Anoche, todos fuimos Estudiantes. Ese fuego interior que transmitieron esos muchachos conmovieron a todos. La Plata estalla. Argentina se enorgullece», elogió.
«Lo de Estudiantes fue fabuloso. Terminó a toda orquesta: dando cátedra en Brasil. Porque hay que dar vuelta un partido ahí. El zapatazo de Henrique, en vez de hundir al Pincha, lo provocó. Se plantó en el Mineirao como se plantan los grandes. El Cruzeiro, que se veía levantando la Copa, de pronto no entendía nada», señaló en su análisis.
«Estudiantes se consagró con fútbol y coraje», tituló Clarín y remarcó que «39 años después de aquel histórico tricampeonato, alzó su cuarta Copa. Lo logró del modo más deseado por cualquier hincha argentino: en Brasil y después de ir perdiendo. Le jugó de igual a igual al Cruzeiro e incluso terminó siendo superior en el Mineirao».
Sobre el gran protagonista, que fue Verón, Clarín consideró que «ya era un crack y ahora es una leyenda».
Para La Nación «Estudiantes reina en la cima del continente» y señaló que «la misión no era imposible. Lo demostró Estudiantes, como digno y gallardo campeón en ese Mineirao que se veía como una enorme fortaleza inexpugnable, el Pincha pudo con todo y se consagró campeón».
El matutino El Día, de La Plata (50 km al sur), donde la alegría no tiene fin, dedicó por completo su portada a la imagen del equipo campeón y afirmó que «apeló a su fuego sagrado para hacer historia, llevado de la mano de su insigne capitán Juan Sebastián Verón».
Crítica, en tanto, marcó el triunfo del equipo de Alejandro Sabella como «una hazaña a la medida de su historia» y coincidió en que Estudiantes «es un León que ruge en todo el continente».
MíSTICA
El capitán y estrella del argentino Estudiantes de La Plata, Juan Sebastián Verón, dijo que pocos creían que su equipo podía ganar la 50ª Copa Libertadores de América, pero el equipo siempre creyó en eso y lo merecía porque mantuvo una mística histórica del club.
Tras el partido revancha final que Estudiantes ganó 2-1 al Cruzeiro en el estadio Mineirao de Belo Horizonte (sudeste) ante unos 65.000 hinchas y la vuelta olímpica, un Verón distendido dijo ante periodistas en los túneles hacia los vestuarios que «pocos pensaban y pocos creían en esto».
«Este difícil decir como lo siento, se resumen en inmensa alegría. Aún estamos asumiéndolo», dijo «la Brujita» Verón, de destacada gestión en la segunda final y en el duelo de idal (0-0), que le dio a Estudiantes su cuarta Libertadores.
Según Verón, desde que llegaron a la final «sabíamos que podíamos ganar acá (en Brasil) y ganar la copa» y consideró que el suyo es «un gran equipo».
Para el capitán argentino y ex Manchester United, el resultado del trámite fue lógico «viendo las situaciones, quien tuvo más y mereció». El triunfo fue más que destacado porque se dio tras ir perdiendo 1-0 y porque completa un cuarto título para el club, tras 40 años de sequía.
Los jugadores, dirigentes y un grupo de hinchas «pincharratas» alzaron el trofeo con las tribunas del Mineirao sin público, apenas frente a unos 3.000 hinchas argentinos.
Verón comentó que «los viejos (los jugadores históricos de fines de los 60) nos pidieron» que mantuvieran la tradición aguerrida de Estudiantes en el torneo, demostrada con tres títulos consecutivos y subrayó que «la mística está viva y va de generación en generación».
Los equipos brasileños continúan malditos este siglo en finales de la Copa Libertadores de América ante extranjeros y sumaron, con la caída ayer del Cruzeiro ante el argentino Estudiantes de La Plata, seis derrotas seguidas frente a conjuntos visitantes.
La saga «maldita» brasileña parte desde 2000, luego que un club local ganó su última Copa ante un foráneo, cuando en 1999 el Palmeiras se alzó campeón ante el colombiano Deportivo Cali, en una definición por penales en Sao Paulo.
Los últimos títulos de equipos brasileños fueron en definiciones entre ellos: en 2005 el Sao Paulo se impuso al Atlético Paranaense y en 2006 el Internacional de Porto Alegre desbancó a los «tricolores» paulistas.
Ante los argentinos el último equipo en lograr un título sudamericano fue el Sao Paulo, en 1992, contra el Newell»s Old Boys de Rosario.
El siglo comenzó mal porque Palmeiras perdió en 2000 la final con el argentino Boca Juniors, que en 2003 batió al Santos y en 2007 al Gremio y todas las veces definiendo como visitantes.
En 2002 Olimpia de Paraguay le birló al Sao Caetano su trofeo por penales y en 2008 el Fluminense de Río de Janeiro perdió en su casa la chance de levantar su primer título ante los ecuatorianos de Liga Deportiva Universitaria (LDU) de Quito.