Los juicios por la desaparición de Cristina Siekavizza y el caso de Portillo, son casos que nos pueden ayudar a comprender que la situación del sistema de justicia en Guatemala es patética. Los esfuerzos y empeño que ha puesto la familia Siekavizza están ayudando a que la población vea cómo el problema de tráfico de influencias es grave en las cortes y afecta a todos los habitantes. Hoy fue Siekavizza, mañana cualquiera de nosotros puede ser la víctima. El sistema de justicia es para protegernos y no para que unos pocos lo usen a su conveniencia.
alfonso.carrillo@meimportaguate.org
En el caso Siekavizza los ciudadanos hemos escuchado que el 12 de agosto reciente, hubo intentos de algunas personas de obtener las grabaciones en el juzgado por un empleado del Organismo Judicial que no tenía por qué tener acceso a ellas. Esto es corrupción, es uso de influencias para obtener evidencias. El Ministerio Público debería asegurarse que se castigue con todo el peso de la ley a quien procuró ese acceso. Situaciones de corrupción como estas pasan todos los días en nuestros tribunales.
Hemos visto cómo ha habido una serie de acciones de jueces y otras personas “amigas†de la exmagistrada De León que estuvieron presionando para que se levantara el embargo de las cuentas de la exmagistrada, la cual ahora parece haber limpiado la sangre de la señora Siekavizza. Todo acto con el propósito de influenciar o presionar al juez para que haga algo debe ser severamente sancionado.
En el caso Portillo ha habido testigos clave que fueron asesinados. Cuando Portillo regresó a Guatemala, el cheque por el valor de la fianza fue comprado antes de que siquiera fuera la petición resuelta por el Juez, Portillo ni siquiera había venido a Guatemala. ¿Cómo sabía que se le concedería el beneficio de la fianza? ¿Cómo sabía a cuánto ascendería el valor de la fianza? Eso es evidencia clara de que los abogados de Portillo ya sabían que le concederían la excarcelación bajo fianza y el monto.
Portillo ha sido prófugo de la ley dos veces y aún así sus abogados han planteado tantos amparos y acciones para demorar y retrasar la condena de Portillo. Dos juezas emitieron una sentencia donde declararon que Portillo no era culpable habiendo cheques y declaraciones contundentes que demuestran que Portillo se benefició. Este es el sistema de justicia de Guatemala.
Mientras que a funcionarios corruptos, a exmagistrados o jueces se les da un trato preferente, al resto de la gente, en general no se le provee de un sistema de justicia imparcial e independiente.
A la gente necesitada y pobre se le trata como si fueren seres sin valor. Esto da coraje y no podemos quedarnos callados, eso daña el futuro de nuestras futuras generaciones.
El problema comienza con las grandes deficiencias en la investigación en el Ministerio Público donde ha habido serios problemas de corrupción y tráfico de influencias. Es indudable que la actual Fiscal General está haciendo un gran esfuerzo por cambiar la situación, ya hablaremos de eso. El problema se completa con una serie de abogados que promueven el uso de tráfico de influencias y la corrupción.
La detención de la exmagistrada y presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Ofelia Beatriz
De León Reyes de Barreda, es una señal de esperanza.
Guatemala puede cambiar el rumbo en que se encuentra, pero para ello debe funcionar un sistema de castigos contundentes y consistentes, principiando por el castigo y sanción a jueces, magistrados y fiscales del Ministerio Público. ¿Cuántos de éstos han ayudado a que los casos como los de Portillo y Siekavizza no sigan el debido proceso?
Los guatemaltecos debemos de protestar y censurar por todos los medios los abusos que abogados, jueces, magistrados, fiscales y otros funcionarios hacen por influir en jueces para que fallen según el interés de aquellos. Los jueces deben ser independientes e imparciales. Tenemos derecho a una justicia pronta y eficaz.
Demos el ejemplo, cumpliendo la ley, haciendo colas, parando en los semáforos y exigiendo serios castigos a los que infringen normas, especialmente a los que dañan a mujeres, niños y ancianos. Pidámosle a sus abogados que batallen contra la corrupción y contra el tráfico de influencias.