Una de las noticias de la Prensa centroamericana que debe ser objeto de reflexión consistió en la renuncia forzada del ministro de Finanzas de Costa Rica, Fernando Herrero, luego de que un hábil seguimiento de periodismo investigativo le detectara diversos fraudes fiscales.
Resulta ser que Don Fernando, conjuntamente con su esposa Isabel Rodríguez Céspedes, asesora estrecha de la Presidencia de tal país, y del Partido Liberación Nacional, no sólo no habían asincerado al fisco sus propiedades inmobiliarias, sino mantenían un esquema de servicios de consultoría, financiado con fondos públicos y con falsas declaraciones tributarias, Que tal!
En efecto, la investigación reveló que la pareja mantenía en activo ocho sociedades anónimas, estando dentro de ellas la denominada “Procesos, Investigación y Asesorías, C.A”, fundada en 1998 y que operó con pérdidas en los últimos años, a pesar de haber efectuado diversas consultorías, tomando ventaja de la influencia de la pareja en los medios oficiales.
Además, contaban con una ONG denominada “Asociación Programa Centroamericano para la Sostenibilidad Democrática”, fundada en 1996, y que tenía en la mira a toda Centroamérica para operar en el magnánimo tema de la democracia y sus alcances de largo plazo.
Y para terminar de complicar la cosa, el periódico La Nación del día de ayer publicó un sendo reportaje sobre una cotización urgente organizada por las altas autoridades del monopolio público de la gasolina RECOPE, en donde contrataron, en dos días, a la empresa Procesos, mientras que las otras compañías invitadas fueron empresas que venden materiales de construcción.
El contrato ofrecido por RECOPE a Procesos es para “asesorar a la Junta Directiva en estrategias de comunicación y relaciones públicas”, y como respaldo de la propuesta, por 17 millones de colones, la misma va acompañada de notas de recomendación de altísimos funcionarios de gobierno.
El monto contratado responde a cerca de US $34,000 y uno se pregunta, si valdrá la pena arriesgar tanto, exponiendo a los más altos jerarcas del país, por una venta interesada, siendo ambos también miembros de los más altos círculos políticos del país del sur.
Según declaraciones del Presidente de RECOPE, Jorge Villalobos Clare, el contrato que se inició el pasado agosto de 2011 y lleva ya un alto nivel de ejecución, se buscó para asesorar a la Junta Directiva sobre la nueva refinería en alianza con China y la construcción de una nueva terminal portuaria en el Caribe, entre otros temas.
Atrapado por la Prensa, llaman poderosamente la atención las explicaciones de Villalobos en relación a la cotización indicada, aseverando que la invitación de las empresas constructoras fue por error, “producto de un dedazo”, secretarial, en el que se hizo una confusión de códigos y junto a la empresa Procesos, se invitó a firmas cuyo giro de negocio no tienen que ver nada con el asunto en cuestión.
Resulta ser normal que un funcionario público que se encuentra en los altos círculos contrate a su gente de confianza. Pues eso, ni modo, es permitido, dada la naturaleza y complejidad de las organizaciones modernas. Sin embargo, debieran existir límites, pues el exceso de confianza conduce al “capitalismo de amiguetes”, que dicho sea de paso resulta ser un tema de gran calado en las ciencias sociales actuales, por su alta responsabilidad en las crisis económicas.