Casa de Bolsa o Bolsa de Sorpresas


Cuando se supo que el Congreso de la República habí­a invertido 82 millones de quetzales en la Casa de Bolsa Mercado de Futuros, nadie podí­a imaginar que esa entidad estaba llamada a ser más que una casa de inversión una auténtica caja de Pandora de la que nos salen sorpresas dí­a a dí­a.


Primero fue la inversión del Congreso en tiempos de Meyer, a lo que siguió la comisión que esa entidad pagó al Secretario Privado del Presidente del Legislativo y que se tasó en más de un millón de quetzales de los cuales ya se habí­a cobrado la cuarta parte. Luego se supo que en el perí­odo anterior también hubo inversiones similares y que en ese tiempo la comisión fue pagada a quien era nada más y nada menos que el mismí­simo Presidente del Congreso, diputado Rubén Darí­o Morales, quien dijo que no sabí­a cómo habí­a ido a parar ese dinero a su cuenta y que no recordaba el depósito de alrededor de 300,000 quetzales. Así­ serí­a su giro bancario que ni siquiera se percató de una dádiva de ese calibre.

Luego resultó que el abogado de la Casa de Bolsa era asesor del Congreso de la República y que tení­a estrecho ví­nculo con diputados del Frente Republicano Guatemalteco. A todo esto la Casa de Bolsa publicaba campos pagados afirmando que todas sus operaciones eran transparentes y lí­citas, pero nunca dijo nada de las comisiones sucias que pagó a funcionarios públicos, entre ellos al menos el anterior Presidente del Congreso y el Secretario Privado de quien este año se hizo cargo de dirigir el parlamento, doctor Eduardo Meyer.

Uno pensarí­a que tras esa ola de sorpresas se habí­a terminado ya la capacidad de ofrecernos algo nuevo cada dí­a, pero resulta que la entidad que se dedica supuestamente a colocar inversiones de particulares en lo que se conoce como Bolsa de Valores también realiza intermediación financiera porque además de recoger dinero de los particulares otorga préstamos, según lo expresado por el general Otto Pérez Molina al refutar el señalamiento que se le hizo de haber recibido dinero de Mercado de Futuros.

A estas alturas es imposible confiar en que se terminó la lista de sorpresas y pareciera como si la entidad Mercado de Futuros invirtió en el desastre futuro del Congreso de la República y el descalabro inevitable de toda la clase polí­tica. Por más explicaciones que se quieran dar, quedan nubarrones inexplicables como las comisiones pagadas a Morales y al secretario de Meyer, además de las diferencias entre los intereses pagados al corrupto Congreso y lo que pagan a otros clientes. El gerente de la Casa de Bolsa o caja de Pandora deberá tratar de explicarlos.