Carta abierta a lectores(as) de La Hora


Con todo respeto enví­o a ustedes estas letras. Diario La Hora está de fiesta con sobrados motivos. Llega a sus manos el vespertino presuroso a causa de su nueva imagen. Circula presentando distinto formato y un color vivo en sus páginas para complacencia de todos. La tecnologí­a fundamenta su edición.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Es oportuno recordar que lleva más de 80 años de visitar los hogares. Ello significa, sin asomo de duda un hecho valioso, diversas generaciones lo han leí­do y leen actualmente. Constituye con legí­timo derecho una meritoria tradición que se identifica plenamente en la conciencia de cada uno en el paí­s.

Sus mayores les habrán narrado en la intimidad hogareña que fue fundado por el aladid de la libertad de prensa. En efecto el licenciado Clemente Marroquí­n Rojas tuvo ese privilegio. De ahí­ que se acuñe la frase que habla por sí­ misma. «Tribuna, no Mostrador» en primera plana, dí­a a dí­a.

Como sucede siempre, cuando un medio de comunicación gana a pulso su fama, tiene sucesores que se pasan la estafeta. Al morir don Clemente, tomó la dirección su hijo don Oscar Marroquí­n Rojas, heredando los mismos afanes. En tanto que ahora asumió el timonel con brillos y empuje su nieto, licenciado Oscar Clemente Marroquí­n Godoy.

Basta acudir a la hemeroteca para cerciorarse de las mil batallas que este medio libra desde sus inicios en favor de los intereses patrios, patrimonio y en contra de los abusos de poder. En resumen es un baluarte denodado en defensa de las causas nobles de Guatemala. A lo largo y ancho de sus cuatro etapas.

Y por supuesto en su trayectoria las visicitudes se le han cruzado en el camino. Amenazas, persecuciones y bloque económico de parte de un gobernante prepotente. En pocas palabras no ha sido un lecho de rosas su existencia. Empero. El amor a la misma profesión y una férrea voluntad de proseguir en la lucha, mantiene a La Hora de pie.

Es indudable que ustedes a tiempo de leer su diario edición vespertina considerarán que hay de tras del nuevo formato y diagramación bañada con color. Implica desde luego gran inversión empresarial. Sin embargo, todo apunta a servir al paí­s en la vanguardia, distante de acomodarse y en homenaje de tinte auténtico nacionalista.

A tí­tulo personal de colaborador asiduo, en la sección de Opinión, escribo siempre motivado para La Hora. En esas faenas por demás interesantes me encuentro desde el 13 de diciembre de 1,986. Reconozco la hospitalidad que se me brinda en todas y cada una de mis columnas En blanco y negro.

Agradezco también a ustedes el favor de su atención. Experiencias o vivencias apuntan a que en la calle, en el bus, o donde menos imagino, connacionales con gentileza me reconocen. La pregunta de rigor no se hace esperar al expresar: ¿Usted, escribe en La Hora, verdad? Lo felicito.

Esa condición de colaborar con tan importante medio de comunicación social me da la satisfacción personal de haber vivido algunas de sus etapas. Tocante a su dirigencia, cuadros medios en general. Además los cambios notorios operados en su imagen.

Comparto con ustedes ese gusto, complacencia y alegrí­a por la nueva imagen que desde el lunes 3 de diciembre tiene La Hora. Claro que van mis felicitaciones sinceras al licenciado Oscar Clemente Marroquí­n Godoy, por el triunfo obtenido. í‰xitos futuros en tan valiosa función. Les reitero mi deferencia.