La campaña presidencial estadounidense se desplazará la semana que viene a Nevada, donde se celebrará un caucus en momentos en que el Partido Demócrata es favorito y el voto hispano es potencialmente significativo.
El estado, famoso por sus juegos de apuestas en Las Vegas, tendrá sus asambleas de electores el 19 de enero, con los senadores Hillary Clinton y Barack Obama, inclinados a tomar la iniciativa de cara a la crucial batalla de Carolina del Sur, que tendrá lugar siete días más tarde.
En el pasado Nevada ya había sido sede de estos caucus, pero la novedad este año es que no es más un electorado pequeño de no más 9 mil votantes ni sus preocupaciones son consideradas insignificantes, como ocurrió anteriormente.
Se espera que la contienda de este año atraiga a unos 45 mil demócratas en Nevada y se tornó aún más crucial para los candidatos que buscan su nominación partidaria para competir por la Casa Blanca, luego del sorpresivo triunfo de Clinton en el caucus de New Hampshire el martes pasado.
Tanto Hillary Clinton, que tenía ventaja en los últimos sondeos de Nevada realizados a principios de diciembre, como Barack Obama lanzaron campañas de propaganda en el estado.
Nevada es el primer examen para los candidatos en una región con una población diversificada con un centro urbano –Las Vegas–, tras las batallas electorales en dos estados como Iowa y New Hampshire en los que la abrumadora mayoría de la población es rural y blanca.
«Esto tiene más importancia de la que hubiera tenido si Barack Obama ganaba en New Hampshire por dos dígitos», dijo Jon Ralston, un experto en asuntos políticos. «Esto tiene ahora un verdadero significado».
El estado del país que creció más rápidamente en los últimos veinte años tiene ahora más de 2,5 millones de habitantes, dos millones de los cuales viven en la región de Las Vegas.
Pero el dato que ha adquirido mayor atención por parte de los analistas y candidatos es que una cuarta parte de los habitantes de Nevada es hoy en día hispano, por lo tanto Clinton y Obama ya tienen en el aire sus respectivas propagandas radiales en español.
La comunidad hispana -que es la primera minoría a nivel nacional con unos 44 millones de habitantes-, constituye una porción significativa del electorado (12%) en Nevada, donde el presidente George W. Bush ganó en 2004 por menos de 5%.
Nevada es también un estado altamente sindicalizado, por lo que el anuncio del miércoles pasado del sindicato de trabajadores gastronómicos (con 60 mil afiliados) de que otorgaba su apoyo a Obama supuso un golpe maestro. Obama también se ganó el aval del sindicato gastronómico a escala nacional, que cuenta con 450 mil miembros en todo el país.
«Los próximos diez días marcarán el comienzo de una asociación con el sindicato gastronómico para emprender un auténtico cambio en Nevada», señaló Sarah Gilson, una portavoz de la campaña de Obama.
No está claro cuál de los dos precandidatos demócratas está a la cabeza en Nevada. Los sondeos más recientes mostraban a Clinton en el primer lugar, aunque datan de principios de diciembre, es decir antes del sorprendente triunfo de Obama en Iowa.
Ralston, con todo, es escéptico respecto a la fiabilidad de los sondeos, ya que, afirma, es imposible predecir el nivel de participación de los demócratas en los caucus.
La representante por Las Vegas Shelley Berkley cree que los votantes del estado concurrirán masivamente a las asambleas y que el evento será un hito.
«Este caucus será grandioso para nuestro estado», afirma Berkeley, quien ha dado su apoyo a Clinton.
El Partido Republicano de Nevada también tendrá sus caucus el 19 de enero, pero los más importantes precandidatos republicanos han ignorado este estado y ninguno de ellos tiene planes de visitarlo.
La próxima gran cita electoral de los republicanos será el 15 de enero en Michigan, un estado en el que los precandidatos demócratas no están en campaña porque en ese distrito el partido postergó las primarias.
De todos modos, Ralston dijo que Nevada podría traerle al ex gobernador republicano de Massachusetts Mitt Romney las buenas noticias que tanto necesita después de haber quedado en segundo lugar en Iowa y New Hampshire.
Jon Ralston
experto en asuntos políticos