La secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice se reúne hoy con el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas.
La misión de Rice es presionar a sus interlocutores para un improbable acuerdo de paz antes de que Barack Obama asuma la presidencia de Estados Unidos en enero.
La Casa Blanca reconoció abiertamente ayer que era improbable alcanzar un acuerdo de paz israelo-palestino antes de finales de 2008, objetivo que se había fijado en noviembre de 2007 en la conferencia de Annapolis, cerca de Washington. Sin embargo, Rice espera que la próxima administración Obama prosiga el trabajo.
«La visión del presidente (George W.) Bush de un Estado palestino en paz con Israel no se realizará de inmediato, de manera espectacular, pero (…) beneficiará tanto a los israelíes como a los palestinos», declaró Rice durante una conferencia de prensa conjunta con la canciller israelí Tzipi Livni.
«Estos esfuerzos que estamos haciendo (para alcanzar un acuerdo, ndlr.), en el contexto del proceso de Annapolis, deben proseguir», añadió la jefa de la diplomacia norteamericana, que ha emprendido su 19º viaje en dos años a Oriente Medio.
Según la prensa israelí, Washington quiere que israelíes y palestinos redacten un documento de evaluación de sus progresos desde hace un año. El texto «resumirá la evolución de las negociaciones y definirá lo que quede por hacer para llegar a un acuerdo», precisó el periódico Jerusalem Post, citando fuentes diplomáticas.
«Llegará el momento en el que habrá que establecer, de una manera u otra, todo lo que se ha conseguido» desde el comienzo del proceso, confirmó Rice, sin precisar de qué tipo de documento se trataría.
Ante las críticas de lanzar una iniciativa demasiado tardía, la secretaria de Estado afirmó que el proceso de Annapolis representaba un «avance extraordinario en la historia del conflicto».
De esta manera hizo alusión a tres logros del proceso de Annapolis: las negociaciones directas para alcanzar un acuerdo sobre el estatuto final de un Estado palestino, el mecanismo de vigilancia de las obligaciones de ambas partes según la «Hoja de ruta», plan de paz internacional lanzado en 2001 que se quedó en papel mojado, y finalmente la creación de instituciones que esbozan un futuro Estado palestino.
Precisamente para llamar la atención sobre este último punto, Rice ha previsto viajar mañana a Yenín, antiguo bastión del movimiento radical Hamas en el norte de Cisjordania, donde hace unos meses se desplegaron las fuerzas de seguridad palestinas.
La jefa de la diplomacia israelí, Tzipi Livni, ha rendido homenaje al presidente Bush, cuya contribución en el proceso de paz «no se olvidará jamás».
«Sé que algunos dudan de este proceso», indicó Livni, que dirige el equipo de negociadores israelíes y aspira al puesto de primer ministro en las elecciones anticipadas que se celebrarán el 10 de febrero.
Tras los encuentros en Jerusalén con el ministro de Defensa, Ehud Barak, y el principal opositor de Livni, el líder del Likud (derecha) Benjamin Netanyahu, Rice tenía que viajar hoy a Ramala, en Cisjordania, para reunirse con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas.