Tres aspirantes demócratas a la Casa Blanca desarrollaban una encarnizada lucha hoy para ganar mañana las primarias de Carolina del Sur, primer estado sureño que elige candidatos a las presidenciales.
A la cabeza de los sondeos en este estado, el senador por Illinois, Barack Obama, no quiere repetir su «error» de New Hampshire donde, igualmente favorito en las encuestas, relajó sus esfuerzos en el terreno permitiendo a la ex primera dama Hillary Clinton triunfar y relanzar su campaña.
Un nuevo fracaso podría sepultar las ambiciones presidenciales del joven senador mientras que, según los sondeos, Clinton aparece como ganadora en California y Nueva York, dos estados clave de los veinte que organizan sus primarias el «supermartes» 5 de febrero.
La ex primera dama recibió hoy el apoyo del diario New York Times. «Estamos hondamente impresionados por la profundidad de su conocimiento, la fuerza de su intelecto y la amplitud de su experiencia», indicó el periódico en un editorial.
Obama, que podría ser el primer presidente negro de Estados Unidos, y Clinton, que tiene la ambición de ser la primera mujer en ocupar el Salón Oval, libran una guerra de palabras sin cuartel.
Ayer, en el curso de una maratónica gira por varias ciudades de Carolina del Sur, Obama explicó que había tenido que levantar el tono contra el bando de Clinton debido a las mentiras en su contra, según dijo.
En una entrevista con la cadena ABC hoy, Hillary Clinton declaró: «Tenemos todos la necesidad aquí de retener profundamente nuestra respiración. Sabemos que tendremos un Partido Demócrata unido, una vez que el candidato haya sido investido».
En el terreno, Barack Obama, acompañado por su esposa Michelle, desayunó hoy en un café de Charleston con cuatro mujeres jóvenes que le relataron sus dificultades cotidianas.
La madre de una pequeña niña discapacitada explicó, con voz emocionada, que no tenía los medios para contratar un seguro que cubra los gastos de salud de su hija. «Es necesario arreglar eso», dijo el senador, al reiterar su plan de que todos los niños estadounidenses tengan una cobertura de salud.
La lucha a muerte de los dos principales rivales divide a los electores demócratas de Carolina del Sur, la mayoría de los cuales son negros.
Varios sondeos han mostrado un avance sustancial de Obama en el electorado negro (de 56% a 59%, según los estudios).
Clinton y el tercer aspirante demócrata con posibilidades, John Edwards, tienen por el contrario el apoyo del electorado blanco, principalmente de las mujeres para la ex primera dama y de los hombres para este ex senador.
Según un sondeo publicado ayer, Obama tiene 39% de intenciones de voto en Carolina del Sur, contra 24% de Clinton y 19% de Edwards.
Este último, que venció en las primarias de Carolina del Sur en 2004, no deja de avanzar en las intenciones de voto. Obama retomó en los últimos días ciertos temas de campaña del ex candidato a la vicepresidencia sobre el empobrecimiento de las clases medias.
Clinton, que llegó ayer a Carolina del Sur luego de haber hecho campaña los últimos días en California, Arizona, Pennsylvania y Nueva Jersey, también orientó su campaña hacia la situación económica, tema de preocupación número uno de los electores mientras la primera economía mundial es amenazada por una recesión.
Mientras los republicanos hacen campaña para las primarias del martes en Florida, el resultado de mañana en Carolina del Sur permitirá nombrar a 54 delegados a la convención demócrata que designará formalmente a mediados de año al candidato que llevará los colores del partido opositor en las elecciones presidenciales de noviembre.