Cara a cara, presidente (XIV)


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Indiqué que el contrabando no es más que la consecuencia que en nuestro país se produzca un bien  y que en los países vecinos ese mismo bien se produzca con la misma calidad a menor costo, prueba de ello es que muchos de los productos que ingresan y se venden en las ciudades y municipios limítrofes de  Guatemala son de la misma marca y peso pero con un precio 50% menor.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Insistí que coincido con la crítica que los medios de comunicación hacen del gasto público, especialmente de las compras por excepción, donde se han señalado múltiples ejemplos que se está comprando a valores arriba del mercado, lo cual no es explicable. Volví a señalar que en Guatemala la carga tributaria no puede continuar siendo una de las más bajas del mundo, de América Latina, pero también señalé que esa carga pública no debía de estar representada en su mayor parte por impuestos indirectos, aunque sí dichos impuestos, especialmente el IVA deberían de generalizarse para que no existiera la circunstancia que productores nacionales vendieran en los mercados municipales y cantonales sin contabilizar y declarar la venta, aunque sí cargarles a sus costos de producción la totalidad de los costos que deducían de los productos que sí vendían facturados legalmente.

En relación con el gasto social, el cual apoyo y he apoyado siempre en los diferentes gobiernos, señalé que debe ser temporal, directo y calificado y que para evitar el uso político o partidario debería de ser fiscalizado, supervisado y hasta administrado por las entidades sociales, especialmente las iglesias, quienes indudablemente eran más dignas de fiar que un diputado, un alcalde, un concejal o un síndico. Hice relación al grave deterioro del medio ambiente, donde el agua potable cada día es más contaminada sin que el Ministerio de Salud y las municipalidades, a pesar de tener recursos específicos, no cumplen con su responsabilidad y obligación de proveer agua potable a la totalidad de la población urbana y a la mayoría de la no urbana.

Concluí refiriéndome a la importancia de saber comprar medicamentos e insumos médico quirúrgicos, donde la historia del pago de sobre precios y beneficencia es permanente en todos los gobiernos, lo que debe ser resuelto mediante la implementación de sistemas eficientes y transparentes en compras internacionales y en compras locales a sus diferentes escalas.

También señalé que el sistema de seguridad social y los programas de retiro de trabajadores públicos y privados caminan hacia una crisis institucional y que con solo aprender de lo que ha pasado en los países desarrollados, estos programas deberían reajustarse y así evitar que miles de miles de guatemaltecos lleguen a la tercera edad y se vean en la miseria y en la amargura.

Alguien podría decir que es fácil opinar y señalar como lo he hecho, sin embargo, creo poder decir que el testimonio de proceder y actuar en el sector privado y en el sector público comprueba que he luchado y con algún éxito he aportado en los temas señalados, lo que no significa que no tengamos que seguir todos buscando las soluciones para que nuestra sociedad mejore, como lo han hecho numerosos países en América Latina y del mundo.

Permítame hacer propicia esta última aportación bajo el título “Cara a cara presidente” para unirme a las palabras de Martin Luther King, quien dijera: “Yo tengo un sueño que esta nación…” Independiente de quiénes seamos, de dónde vengamos, luchemos y aportemos por una mejor sociedad, una mejor situación humana para nuestros hijos, nietos y nuestro futuro.
¡Guatemala es primero!