Cumplir con la obligación, con el compromiso ante y con el pueblo de Guatemala de velar y mejorar la seguridad ciudadana, la actualización del poder adquisitivo de todos los asalariados del sector público y privado a través de los salarios mínimos, las prestaciones y los salarios en general; de crear trabajo y mejorar la educación técnica para así convertir al país en un lugar atractivo de inversión y donde la mayoría de los guatemaltecos puedan producir por sí mismos suficientes ingresos en el país para sus familias o en el extranjero si inmigran;
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Hacer realidad que los productos de la canasta básica se elaboren a precios competitivos y comparativos a México, Centroamérica y al mercado internacional en general, así como mejorar la carga tributaria mediante impuestos directos y en algunos casos indirectos como la generalización del IVA; eficientar al Estado en sus procedimientos de compras y contrataciones son una obligación y un compromiso de todos los gobiernos, pero especialmente del que está en funciones.
En ese sentido, no se puede continuar sin obtener que las medicinas y productos médico-quirúrgicos que compra el Estado a particulares sea competitiva, por ello es tan importante que el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, de forma permanente, continuada y complementaria, adquieran los medicamentos de la mejor calidad y eficiencia, en base a su capacidad de compra, a los menores precios del mercado.
Ello es totalmente factible, siempre y cuando esos sistemas de compra -en ambas entidades- sea utilizando todas las alternativas que empiezan por comprar a través de la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de Salud, OPS, las vacunas, sueros, antibióticos y demás medicinas que permanentemente son necesarias para el tratamiento preventivo y curativo.
Una vacuna, un suero oral hidratante comprado de forma anticipada a través de la OMS y de la OPS cuesta centavos versus quetzales con otros proveedores, ello fue uno de los medios que durante mi permanencia en la gerencia e intervención del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, en 1982-1983, implementé y comprobé ahorrando millones de millones en costos.
Un buen número de los medicamentos que se usan permanentemente deben de adquirirse de los fabricantes originales vía importación directa, evitando con ello los porcentajes o comisiones que las agencias, droguerías y farmacias perciben cuando se les permite ser parte de la cadena de proveedores y precios. En lo que son las compras locales, la primera alternativa es la compra por licitación al por mayor, compras en las que incluso puede pedirse consignaciones, de tal forma que sea solo el producto consumido el que se pague mensualmente. Ello también evita la ganancia que tienen los vendedores minoritarios, especialmente las farmacias.
En cuanto a las compras por menor que no deben sobrepasar, bajo ningún concepto, más del 15% de productos médicos que se adquieren para los tratamientos hospitalarios o las consultas externas, debe tenerse el compromiso por escrito que todo producto que vendan directamente a salud pública, sus hospitales, centros de salud y al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social en su organización total, debe de ser al menor precio que cualquier farmacia o droguería venda al público, menos un descuento adicional. Este sistema también lo aplicamos en el Seguro Social, logrando, como se puede comprobar, que todos los medicamentos no solo estuvieran disponibles si no su costo fuera el menor, sin sacrificar en absoluto las marcas y calidad.
¡Guatemala es primero!