Cara a cara presidente (VII)


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Continuando con lo expresado, usted presidente y su Gabinete, deberían de plantearle al Congreso de la República que el IVA sea un impuesto sin excepciones en la recaudación; es decir, que todos los productos que se venden en los mercados municipales y cantonales se considere que contienen en su precio el gravamen  por cuanto los productos que ingresan a los mercados lo hacen por mayor, ello presupone que los proveedores de huevos, pollo, carnes, harinas, pastas y demás lo hacen facturándolo y no evadiendo hacerlo.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com


Por consiguiente, los proveedores de quienes venden a los consumidores finales en los mercados están vendiendo los productos incluyendo el impuesto IVA, por ello, lo que se tiene que hacer es que la SAT establezca una delegación, 24 horas, en todos los mercados y no permita el ingreso de los productos si no van respaldados por la factura respectiva.

Esto evitaría la evasión que grandes y conocidos productores hacen llevando una doble contabilidad, excluyendo de sus ingresos y pago de Impuesto Sobre la Renta, ISR, lo que le venden a los mercados. Lo que sí contabilizan y deducen son los costos, insumos y mano de obra de esos productos que venden a los comerciantes localizados en los mercados del país. ¿Comprendido señor Presidente y señor Ministro de Finanzas?

Asumiendo que durante su Gobierno se logra, mediante impuestos directos, elevar la bajísima carga tributaria que existe en el país, otro de los aspectos que se tiene que superar para el efecto es la ineficiencia o el abuso intencional en las compras y adquisiciones del Estado. Ejemplos de esto hay muchos y la prensa permanentemente los señala.

En el gasto social, la Bolsa Segura, los comedores y las entregas en efectivo, es público que se ha politizado el manejo de los beneficiarios, más grave aún, alcaldes y diputados se han organizado para crear una estructura donde cobran por mantener la tarjeta de beneficiario todos los meses, además obligan o inducen a que las compras que hagan quienes reciben el aporte de ayuda en dinero sean en lugares específicos, donde los precios no son los más competitivos, pero sí los más rentables para quienes están administrando los programas, hecho que desvirtúa la acción social que se supone se está realizando para combatir el hambre, la desnutrición, la pobreza y la extrema pobreza.

Esos hechos improcedentes por supuesto que dan “vergüenza” porque indudablemente se está politizando y desnaturalizando los programas sociales cuyo fin primordial son ayudar a los más necesitados; es decir, a los niños, madres solteras, personas de la tercera edad y a los que se encuentran en pobreza y extrema pobreza.

Cómo superarlo, probablemente la única forma de hacerlo es involucrando a la Conferencia Episcopal, a todos los sacerdotes del país, a los pastores evangélicos, quienes han venido luchando a través de Cáritas y de diversos programas para que se disminuya la desnutrición, el hambre y la pobreza. Esperar que un Ministro que proviene del área política como Leonel Rodríguez, que no es un especialista en programas sociales, o un viceministro como Rafael Rottman Chang, quien también provenía del área política, es ponerles una tentación que no pueden resistir e impedir que los alcaldes y diputados utilicen esos espacios y esos programas, como sucedió en el Gobierno pasado, para capitalizarlos partidariamente. Por ello, es que solo a través de la participación y supervisión de las mencionadas autoridades religiosas y morales se podrá disminuir la politización de la ayuda social.
¡Guatemala es primero!
Continuará