Capturan a hombre sospechoso de provocar aborto a golpes


aa_FOTO_5a

El entorno de violencia que rodea a una mujer en su hogar, se convierte en una amenaza latente para quienes pronto se convertirán en madres; muchas de ellas, a pesar de estar en estado de gestación son agredidas por su pareja.

aa_FOTO_5b

POR MARIELA CASTAÑÓN
mcastanon@lahora.com.gt

En lugares distintos, la Policía Nacional Civil (PNC), capturó a dos hombres, uno acusado por provocar el aborto a su esposa y el otro, por llevar a un feto en una bolsa plástica.

En la zona 8 de Quetzaltenango, la institución policial, detuvo a Jessy Mario Santizo Gramajo, de 22 años, quien es sindicado de agredir a su esposa a bofetadas y golpes severos

La agredida, de 21 años, tenía 6 meses de gestación, sin embargo, no fue impedimento para que Santizo Gramajo la golpeara.

Las autoridades trasladaron al Hospital de Occidente a la joven, pero tras una evaluación médica, se determinó que hubo “aborto inminente”.

Las fuerzas de seguridad han identificado a Quetzaltenango, como uno de los departamentos donde existe un alto porcentaje de violencia intrafamiliar, pues en lo que va del año, la PNC ha capturado 73 personas por este delito.

LLEVABA UN FETO

En la zona 1 de Amatitlán, también fue detenido Héctor Mauricio Girón Velásquez, de 27 años, porque lleva un feto escondido en una bolsa de plástico.

El hombre, que se transportaba en una motocicleta, parecía sospechoso, no solo porque estaba en estado etílico, sino porque también escondía algo en una bolsa.

Tras una revisión, se confirmó, que esta persona llevaba un feto, este argumentó que una amiga, llamada Keyling Vargas se lo había entregado. Las autoridades aprehendieron a Girón Velásquez, mientras investiga las razones por las que pretendía tirar al feto.

VIOLENCIA

Ana Gladys Ollas, de la Defensoría de la Mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), indica que en tres de cada cinco hogares hay violencia de género.  Las mujeres agredidas pueden ser víctimas de un esposo, padre, hermano o familiar cercano.

Según la entrevistada, el ciclo de violencia inicia con un grito y después trasciende a golpes o incluso hasta la muerte.

A decir de Ollas, los funcionarios de Estado deben profesionalizarse y sensibilizarse en estos casos, pues de ellos dependen sentencias o sanciones contra los agresores de mujeres, sin embargo, en la actualidad, la situación no siempre es atendida de la forma más adecuada.
Anualmente la PDH recibe alrededor de 300 denuncias de violencia contra la mujer, pero en 2011, se recibieron más de 3 mil denuncias, solo en el municipio de Guatemala, lo cual evidencia un grave problema.

“La PDH ha dado seguimiento a estas denuncias, atiende de forma integral a la víctima.  Solo en 2011, se recibieron más de 3 mil casos en el municipio de Guatemala, es un parámetro muy elevado que es preocupante y debe ser atendido”, refirió Ollas.